domingo, 29 de abril de 2012

EL COMBATE CULTURAL (La Revolución Cultural en Paulo Freire)

Para ser claros, los Sinarquistas no buscamos cambio de colores en las oficinas de Gobierno. No tiene caso decir que haremos algo diferente si la sociedad sigue en decadencia y en caos. El Gobierno es consecuencia de una Sociedad que pudo ser indiferente, desorganizada o gravemente atemorizada.

En todo caso, las élites culturales presentes en la Sociedad siguen trabajando en resistir y promover cambios sociales.

¿Porqué fracasan muchas de éstas buenas y sanas intenciones?  Porque no han comprendido la CULTURA.  La desdeñan o no comprenden el rol de los Mitos, los Arquetipos, el Arte y la Estética. ¿Cómo surgen los valores comunitarios? ¿Como pueden regenerarse las Sociedades?

A ésta visión, que nosotros hemos asumido. Le hemos llamado COMBATE CULTURAL o en palabras de Paulo Freire: La REVOLUCIÓN CULTURAL.

Conozcamos las bases:
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En la sociedad del 'fin de las ideologías', del individualismo, del vertiginoso aumento de la riqueza y de la pobreza, Freire habla hasta sus últimos escritos de esperanza, liberación, utopía y amor y, sobre todo, de lucha y no resignación.








Freire es uno de los padres de la pedagogía crítica. En una etapa científicamente positivista plantea que la ciencia no puede ser neutra, ni el científico tampoco. En la sociedad del “fin de las ideologías”, del individualismo, del vertiginoso aumento de la riqueza y de la pobreza, Freire habla hasta sus últimos escritos de esperanza, liberación, utopía y amor y, sobre todo, de lucha y no resignación. Esto es lo que caracteriza su vida y su pensamiento, que como él mismo reconoce ha ido evolucionando con el paso de los años y las circunstancias históricas, pero sus ideas eje siguen siendo, para nosotros, de total actualidad.



INTRODUCCIÓN:



Estamos en una nueva etapa histórica denominada Sociedad de la Información. Esta etapa supone un cambio cualitativo respecto a la Sociedad Industrial a la que sustituye, cambio que puede sintetizarse en el nuevo papel que el conocimiento adquiere como elemento productivo frente a otros como la energía, las materias primas, o la mano de obra (Gago, 1995). Como consecuencia, se aprecian cambios en todas las dimensiones de la vida social, desde la laboral (p.e. necesidad de trabajadores cualificados), familiar (p.e. nuevos tipos de familias y relaciones) y, por supuesto, la educativa (necesidad de formar en nuevas competencias adecuadas a las nuevas exigencias sociales). Dentro del mundo de la educación, también merece ser destacado el papel de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC´s) como agentes educativos cuya presencia es cada vez mayor.



Como consecuencia de lo anterior, podemos afirmar que, ya entrados en el siglo XXI de la “globalización”, las exigencias de la sociedad a la educación son distintas a las de épocas pasadas, tanto en lo que se refiere a nuevos aprendizajes (se incrementa la necesidad del aprendizaje de idiomas, dominio de las nuevas herramientas electrónicas y alfabetización informática, formación en competencias para la acción laboral, social y personal más que formación de eruditos, …) como procedimientos (capacidad de planificación, supervisión y revisión de la propia acción, aprender a aprender, …) y a valores y actitudes (respeto por la diversidad cultural, pensamiento crítico y creativo, aprender a lo largo de toda la vida, …)



Es evidente que los centros educativos deben cambiar para estar a la altura de las circunstancias, para ser instituciones educativas del siglo XXI que sean respuesta a las necesidades y a las personas que van a vivir en el futuro y no instituciones pensadas para necesidades y personas del pasado.



Esta reforma se está viviendo, a veces, con desasosiego e incertidumbre en todas las etapas del Sistema Educativo, desde la escolaridad obligatoria donde las reformas se suceden cada vez más rápidamente, hasta la Educación Universitaria donde la creación del Espacio Europeo de Educación Superior está suponiendo un replanteamiento de los objetivos y metodologías de enseñanza.



En momentos de cambio como los que estamos viviendo (y que previsiblemente serán cambios continuos) no está de más tener fundamentos sólidos, principios educativos a los que agarrarse, una formación básica profunda desde la que abordar con sensatez los desafíos sociales y educativos que los nuevos tiempos están planteando a la escuela y a la educación en general.



Paulo Freire es una de esas fuentes a la que podemos (y debemos) acercarnos en busca de principios educativos desde los que abordar la reflexión y la acción transformadora de la educación. Y no como una opción más, sino que su aportación es clave para los nuevos retos educativos que se avecinan (que ya están entre nosotros) y a los que no se puede hacer frente más que desde una actitud dialógica, tanto de las propias relaciones de los centros educativos con su entorno (familias, barrio, ciudad,…) en un proceso de transformación de las escuelas, como del propio proceso de aprendizaje que se lleva a cabo dentro y fuera de las aulas. Para afrontar estos retos, Freire es una referencia obligada.



Por tanto, y a pesar de que hay quien sigue pensando que Freire es un autor que tuvo su razón de ser en los años 60 y 70 del siglo pasado, pero que en la actualidad ha sido superado por otras nuevas aportaciones de autores más recientes, en este artículo vamos a defender y argumentar acerca de la actualidad y de la vigencia de las ideas de Freire.



BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA



Paulo Freire nace en 1921 en Recife (Brasil). Cuando tiene 8 años su familia tiene que emigrar a Jaboatao, allí muere su padre, experimenta el hambre y comprende el hambre de los demás. Consigue entrar en la Facultad de Derecho de Recife con 22 años, y poco después se casa con Elza, profesora de Primaria. Él que siempre creyó en la fuerza de la familia nos dice (INODEP, 1976: 21):



“Como tenía una irresistible vocación de padre de familia, me casé a los 22 años, con Elza Maia Costa Oliveira de Recife, hoy Elza Freire, católica como yo. Con ella continué el diálogo que había aprendido con mis padres. Tuvimos cinco hijos. Tres niñas y dos muchachos, gracias a los cuales el campo de nuestro diálogo se amplió”



Deja la abogacía, sin apenas haberse estrenado en ella, e ingresa en la División de Educación y Cultura de la administración brasileña. Desde esta nueva situación empieza a implicar a las familias en la escuela y aumentar la connotación política de esa presencia. Entabla contacto con la educación de adultos y ve la necesitad urgente de alfabetización.



Obtiene el título de doctor en Filosofía de la Educación, da clases en la universidad, participa en la fundación del Movimiento de Cultura Popular y crean los Círculos de Cultura que se extienden rápidamente por toda la región. Su método de alfabetización fue probado y elaborado a partir de experiencias prácticas. El movimiento de educación de base patrocinado por el episcopado brasileño tomó el “método Freire” como línea programática hasta la dictadura (Assmann, 2007).



Con el golpe militar de 1964 fue destituido de sus cargos, encarcelado y posteriormente exiliado en Bolivia, trasladándose después a Chile, siempre acompañado de su mujer y sus hijos. En este país escribe “La pedagogía del oprimido” y trabaja para los gobiernos de Frei Montalba y Allende. Da clases en la Universidad de Santiago y en Harvard.



A lo largo de los años 70 asesora a diversos países africanos en sus programas de alfabetización (Tanzania, Guinea-Bissau, Angola, Mozambique,…). Recoge esta experiencia en el libro “Cartas a Guinea-Bissau” escrito en 1977.



Después de 15 años de exilio vuelve a Brasil y se instala en San Paulo. Años más tarde pasa momentos muy duros con la muerte de Elza, su esposa durante 42 años.



Vuelve a casarse con Nita (Ana María Araujo), viuda como él, maestra, pedagoga y escritora. Se plantea, junto a ella, nuevos retos. En 1989 le hacen Secretario de Educación de Sao Paulo (el municipio más poblado de Brasil con 17 millones de habitantes) con el Partido de los Trabajadores, en cuya fundación había participado. Dos años después deja el cargo y vuelve a la docencia en la Universidad Católica de Sao Paulo y a escribir. Muere en esta ciudad en 1997 a los 76 años de edad.



La labor de Freire es reconocida en vida a través de numerosos premios y homenajes, entre ellos, 35 títulos de doctor Honoris Causa y candidato al Novel de la Paz en 1993. Su influencia en el pensamiento pedagógico actual y en las experiencias educativas han sido y siguen siendo muy importantes en todo el mundo.



ACTUALIDAD DE PAULO FREIRE



Freire es, sin duda, uno de los pedagogos más importantes del siglo XX y nos deja un legado de ideas y prácticas que todavía no han sido ni estudiadas con la profundidad que se merecen, ni han impregnado nuestra práctica profesional como el paso de los años irá haciendo. Freire fue una persona adelantada a su tiempo, y seguirá siendo novedoso para nosotros por muchos años.



Como señalábamos más arriba, en este escrito queremos hacer una relectura de las ideas fuerza que han marcado el pensamiento de Freire y que siguen siendo, bajo nuestro punto de vista, de gran actualidad.



1. La educación no es ajena a la realidad sociopolítica.



Precursor de la pedagogía crítica, crea una pedagogía global que relaciona educación, política, imperialismo y liberación, y que gran parte de los educadores todavía debemos descubrir.



Considera que la afirmación de que las cosas son así y que no pueden ser de otra manera es una concepción fatalista del mundo, e implicaría que los pobres y excluidos estarían destinados a ser ignorados, a morir. Sin embargo afirma en una de sus últimas obras (Freire, 2002: 26):



“Es preciso que la debilidad de los débiles se transforme en una fuerza capaz de instaurar la justicia. Para ello es necesario un rechazo definitivo del fatalismo. Somos seres de transformación y no de adaptación”



No podemos renunciar a nuestra capacidad y a nuestro derecho a decidir y como consecuencia a “reinventar el mundo”. El objetivo del ser humano es protagonizar su historia, y la educación debe contribuir a que ello sea posible.



2. Aprendizaje dialógico.



El aprendizaje dialógico (“nadie ignora todo, nadie sabe todo”) que nos plantea el autor, es mucho más que un aprendizaje significativo. Es una acción global que permite a los sujetos descubrirse a sí mismos y tomar conciencia del mundo que les rodea (Freire, 2006). Desde esta perspectiva, el pensamiento de Freire no sólo tiene en cuenta al sujeto como constructor del conocimiento, situación reclamada por las corrientes constructivistas, sino que valora también la importancia del contexto social. La unidad dialéctica entre aprender-enseñar, introduce una perspectiva sociocrítica en el proceso de conocer (estamos mediatizados por el mundo) y hace de la comunicación entre sujetos el instrumento para la apropiación de un conocimiento activo y crítico.



3. Revolución cultural.



Dice Freire que “toda revolución, si es auténtica, es necesariamente una revolución cultural” (Freire, 1970: 167). La liberación de un país exige su liberación cultural, para entender lo que está sucediendo, descubrir el origen del problema, y ser capaz de organizarse para buscar respuestas.



El centro del trabajo de Freire está orientado a la liberación de las clases pobres, los oprimidos, de forma que se conviertan en sujetos de su propio destino histórico, pues la condición de opresión en la que han vivido les ha distorsionado su visión alrededor de su identidad lo que los ha incapacitado para construir su propio destino y además han sido condenados al silencio porque no conocen la escritura.



La educación no puede ser abordada como un problema técnico, puesto que es allí donde se desarrolla la concienciación crítica de las condiciones sociales, económicas, políticas y culturales en las que viven las sociedades.



Sin duda fue el pedagogo de la esperanza. Nunca consideró la esperanza como una separación entre mente y corazón, entre pensamiento y acción. La esperanza es la práctica del testimonio. Permite pensar de forma diferente para actuar, también, de forma diferente



4. Creencia en la persona.



Obsesionado por el analfabetismo creyó en los hombres que algunos colocaban fuera de la historia, en su libertad, en su poder de creación y de crítica.



Políticamente no cree en las reformas de los políticos poderosos como medio de resolver los problemas. Se mantuvo fiel a sus raíces, a la llamada de su gente, orientando correctamente su corazón y su mirada en el rostro del que sufre y transformándose progresivamente en el pedagogo de la indignación. Creía que nadie que no fuesen los mismos pobres, van a velar por los intereses de los pobres.



La valoración del hombre se ve en el término alfabetizando en lugar de analfabeto. Nadie es analfabeto para siempre y todos somos alfabetizandos, somos personas que estamos en continua formación, estamos en movimiento, estamos andando, estamos aprendiendo.



Sabe, sin embargo, que la persona (también el pobre) es capaz de lo mejor y de lo peor, de luchar solidariamente por la justicia jugándose su propia vida, y de acomodarse en lo conseguido de forma individualista. Por eso siempre defenderá el trabajo conjunto, donde la dialéctica colectiva se abre paso.



“El hombre solo se expresa convenientemente cuando colabora con todos en la construcción de un mundo común; sólo se humaniza en la construcción dialógica de la humanización del mundo.” (Freire, 1970: 14)



Ante la actual actitud de pragmatismo existente, que en realidad es un camino cerrado a la mejora de las cosas “yo quiero pero no puedo”, “no se puede hacer nada”, “las cosas van a seguir siempre igual”, ”que lo hagan lo poderosos”,… Freire habla de lo inédito viable, es la creencia en la utopia. Los hombres tienen diferente actitud ante las situaciones límite de la vida personal y social, ante las barreras y obstáculos que se presentan. Unos las perciben como algo que no se puede o que no se quiere superar, otros son capaces de hacer “actos límite” para romper las “situaciones límite”, en contra de lo que nos dan hecho y a su aceptación dócil y pasiva.



Unos actúan aprovechando las pequeñas oportunidades y parcelas de poder que el sistema nos brinda para sobrevivir, otros ven que las circunstancias hay que cambiarlas, se sienten movidos a actuar y a descubrir lo inédito viable, lo que todavía no es pero puede existir (la utopía). Es algo que nuestra ilusión y nuestro deseo nos pide que sea posible. Así que cuando las personas conscientes quieren, reflexionan y actúan para derribar las situaciones límite que nos obligan a “ser menos”, lo inédito viable deja de ser una ilusión para ir convirtiéndose progresivamente en realidad.



5. El poder del amor.



Otro aspecto a destacar es su insistencia, sin ninguna vergüenza, en la importancia del poder del amor. El amor es la característica esencial para el diálogo, por eso se tiene que dar siempre entre iguales, y no en relaciones de dominación; en la Pedagogía del Oprimido (p. 72) podemos leer:



“No hay diálogo si no hay un profundo amor al mundo y a los hombres. No es posible la pronunciación del mundo, que es un acto de creación y recreación, si no existe amor que lo infunda. (…) El amor es un acto de valentía, nunca de temor; el amor es compromiso con los hombres. Dondequiera exista un hombre oprimido, el acto de amor radica en comprometerse con su causa. La causa de su liberación. Este compromiso, por su carácter amoroso, es dialógico”



El amor siempre instaura un proyecto político. Pues un amor por la humanidad desvinculado de la política hace un flaco favor a su objeto. El amor es el oxígeno de la revolución, nos dirá, que nutre la sangre de la memoria histórica. El diálogo es el medio a través del cual el amor puede ser el testigo que nos transmiten quienes han sufrido y luchado antes que nosotros, aquellos que lograron resistir a todos los intentos de exterminar y retirar de los anales de las conquistas humanas su espíritu de lucha. El amor lleva a la identificación con el dolor de los oprimidos.







6. Educación bancaria y educación liberadora



Entiende por educación bancaria aquella en el que el profesor es el que sabe y los alumnos tienen que aprender lo que no saben. Negando la educación como proceso de búsqueda. “Será siempre el maestro quien tome la actitud paternalista de dar, ofrecer, transmitir lo que hay que saber, sea necesario o no, interese o no al alumno (…). Se impide dotar al aprendizaje del gozo del descubrimiento, de la experiencia” (Hernández, 2006: 45)



La educación se entiende como un depósito que los alumnos reciben pacientemente, memorizan y repiten. Esto supone una concepción de la cultura cosificada, como algo ya hecho, encasillado y delimitado.



La educación liberadora por el contrario la entiende como educar al hombre en libertad, y por tanto exige la creación de personas responsables. Nadie tiene el saber total y nadie es un ignorante absoluto. Todos aprendemos de todos si estamos abiertos a ello.



Los conocimientos nuevos, deben llevar a hacerse preguntas (educación problematizadora). Educación con el educando y no para el educando, como nos han venido proponiendo las leyes de educación de la democracia española. Educandos y educadores se distancian del mundo para analizarlo mejor, y posteriormente volver a él. Se trata de una pedagogía que nos invita a analizar y transformar el mundo.



7. Concientización-acción



Para Freire alfabetizar es concientizar, crear y recrear colectivamente lecturas del mundo. Y concientización es aprender a reflexionar, junto con los demás, acerca del mundo tal como es experimentado.



La alfabetización es un modo de lectura y transformación del mundo. Es parte de un concepto más amplio, el de ciudadanía, democracia y justicia, un concepto global y transnacional



El hombre llega a personalizarse reflexionando sobre lo que es y le está pasando. Será más libre cuanto más consciente sea. Del análisis de sus circunstancias concretas podrá entender la situación global. Esta dialéctica local-global, concreto-abstracto es fundamental para articular la reflexión en acciones que afecten a la raíz de los problemas, no solo a sus consecuencias. Cuando esto pasa se empieza a crear cultura. La cultura es una creación del hombre, no así la naturaleza que se nos regala. La cultura es la aportación que el hombre hace a la naturaleza transformándola en un esfuerzo con los otros hombres.



Igual que crea la cultura, va construyendo la historia, es decir, una serie de respuestas que los hombres dan a los desafíos que encuentran en la naturaleza en los otros hombres y en su proceso de relación, o sea, en las estructuras sociales.



8. La palabra



Se requiere una filosofía de la educación que piense desde el oprimido y no para el oprimido. Una educación encaminada a romper la cultura del silencio, una educación concebida como una acción cultural dirigida al cambio, a través de la concienciación de las personas, cuyo primer alcance es lograr que las personas aprendan a pronunciar sus propias palabras y no a repetir las palabras de otros. Por medio de la comunicación legítima, a través del diálogo, el individuo se transforma en sujeto constructor de su propia historia.



La liberación de los oprimidos supone una revolución, a través de “tomar la palabra”. Con el dominio de la palabra el hombre se hace hombre. Debe asumir su propia palabra responsablemente en la comunidad humana. De esta forma toma parte en la construcción del mundo humanizándolo. La persona crece en el diálogo con el mundo y con los demás.



Devolverles la palabra a los oprimidos (al pueblo) requiere de una institución escolar democrática y centrada en el educando, que estimule la formación de una conciencia crítica en él, impulsora de transformaciones sociales.



CONCLUSIÓN

Para concluir y a modo de resumen de todo lo anterior, queremos señalar de manera telegráfica las aportaciones, que a nuestro juicio, siguen siendo propuestas innovadoras para profundizar en la pedagogía de Freire y que hoy, más que en momentos históricos anteriores, siguen siendo de gran actualidad en el quehacer educativo universal y de nuestro país, que vive un momento educativo de gran pragmatismo entre los educadores:



- Respeto hacia el educando y su saber. Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo



- El reconocimiento de la realidad del educando como punto de partida y principio en el proceso de enseñanza-aprendizaje.



- La importancia del diálogo como recurso pedagógico. Enseñar exige saber escuchar



- La ciencia y la tecnología deben estar al servicio de la humanización del hombre



- Su pensamiento pedagógico es un pensamiento político. Dedicando su vida a los pobres allá donde estuvo trabajando (como maestro, como político, como filósofo y escritor, como asesor internacional, como profesor universitario…)



- Hombre de utopía: cree en el cambio social, en la capacidad transformadora del hombre, en una cultura responsable, creadora de personas libres. El hombre es el máximo valor, que es capaz de luchar, de acomodarse y de traicionar



- Importancia de la palabra, que hace al hombre, hombre; y que lleva al proceso dialógico, y éste conlleva un proceso de escucha



- El amor siempre instaura un proyecto político, porque lleva a la identificación con el dolor de los oprimidos. “La libertad, sin la cual no podemos ser, no es una donación, es una conquista”



REFERENCIAS



Assmann, H: Bibliografía de Paulo Freire. http://www.servicioskoinonia.org /biblioteca/general/FreirePedagogiadelOprimido.pdf. [on line]. Consultado 2007-09-10



Freire, P. Pedagogía del Oprimido. Buenos Aires: Siglo XXI, 1970



Freire, P. La naturaleza política de la educación. Barcelona: Paidós, 1990



Freire, P. A la sombra de este árbol. Barcelona: El Roure, 2002



Freire, P. Cartas a quien pretende enseñar. Mexico: Siglo XXI, 2005



Freire, P. El grito manso. Buenos Aires: Siglo XXI, 2006



Gago, A. El comercio mundial de la tecnología. Madrid: Voz de los sin voz, 1995



Hernández, L.E. Paulo Freire. Madrid: Fundación Emmanuel Mounier, 2006



INODEP. El mensaje de Paulo Freire. Madrid: Marsiaga, 1976





Autor: Mayte Gómez del Castillo Segurado- Fecha: 2007-11-14





miércoles, 14 de marzo de 2012

REDES DE LUCHA SOCIAL COMUNITARIA

lunes, 13 de febrero de 2012

Asamblea con los ancestros en Wirikuta: peritaje tradicional wixárika

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Eduardo Guzmán Chávez

     Cuando hablamos de riqueza cultural corremos el riesgo de patinar en la superficie. Dicen que México es reconocido en el mundo como asiento de una gran diversidad de culturas. Lo que afanosamente se promueve desde las instituciones oficiales como “la riqueza de nuestros pueblos” es mera curiosidad turística del discurso folclórico que omite el reconocimiento constitucional del derecho de los pueblos indígenas a conservar y mejorar el hábitat y preservar la integridad de sus tierras. Nada menos que aquello sobre lo que se alza la conciencia de su identidad indígena, para no hablar del patrimonio intangible de sus sabidurías pluriterrenales y antropocósmicas.

¿Cuál es la fuente nutricia de las sabidurías a un tiempo ancestrales y novísimas de los pueblos originarios?, ¿cuál es esa brasa ardiente a la que vale la pena vindicar en los términos de la libre determinación del espíritu y la autonomía de las mentes libres, obligadas por lo tanto a acudir en solidaridad con aquellos mexicanos cuya experiencia está forjada en el agravio y la discriminación, en el despojo de sus tierras y en la justicia denegada?



Visión cosmoardiente, o brasavisión cósmica, sencilla y llanamente a nuestros pueblos indígenas nunca se les ha olvidado que la Tierra está, en la cosmovisión donde la miran, viva y sensible y pensante y dicharachera en un su idioma tan concreto y tan hermoso que ellos no han dejado de estudiar para hablar con Ella como habla uno con la Madre, con Ella como conjunción de raíces abuelas. Así pliegan y despliegan su vida: en armonía con esa ascendencia genealógica.



El pueblo wixárika o huichol de la sierra Madre Occidental es un pueblo de cantadores, sembradores mesoamericanos del maíz pretolteca, grandes peregrinos, rezanderos, curanderos, practicantes consumados del arte de fluir en los ciclos estacionales del año solar, acomodando armónicamente su oración cotidiana en los nichos energéticos de la naturaleza. Ellos son hábiles bordadores del dibujo que pone de relieve con color la trama sagrada que une todo lo vivo. Ellos ahora están pidiendo que escuchemos la voz de sus mayores-naturaleza y están pidiendo respeto para esa palabra.



Ancianos huicholes han venido revelando desde hace un par de décadas que las velas que sostienen la vida en los puntos cardinales están casi apagadas y nomás la que se yergue en el centro tenue, débilmente responde. Es una metáfora del desastre ambiental que la ciencia monitorea. Algunos ancianos dijeron que una ofrenda que conjunte la fuerza de todos los centros ceremoniales wixaritari (plural de huichol) en el altar de Wirikuta podría servir para reavivar esas velas primordiales.



Wirikuta misma, el jardín sagrado donde se archiva en flor la memoria del origen y se renuevan los permisos de la fertilidad, es también una metáfora del desastre ambiental por venir: consorcios mineros y agroindustrias son capaces de romper el frágil equilibrio de ese paisaje sagrado. Con su actividad productiva, mientras se hinchan sus paquetes accionarios en la bolsa de valores, son capaces de semejante hazaña.



Delegaciones del pueblo wixárika han ido a la sede de la ONU en Nueva York y a Vancouver en Canadá, donde se halla la matriz de la empresa First Majestic, y ahí han expuesto en qué radica la importancia de Wirikuta desde el punto de vista de la continuidad de la vida. Aquí en México han pedido al gobierno federal y al estatal de San Luis Potosí que cumplan su compromiso institucional de garantizar la preservación de este tesoro cultural y ambiental. Por esa senda caminaron en octubre pasado hasta la residencia presidencial de Los Pinos para pedir que todos los lugares sagrados y en especial Wirikuta sean respetados.



Artículos fundamentales de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, decretos estatales y planes de manejo alineados con leyes ambientales y convenios internacionales ¿son acaso insuficientes para detener el avance voraz y depredador de las empresas mineras en Wirikuta?



Ahora el pueblo wixárika se concentra y moviliza en la unidad de todas sus comunidades, de todos sus centros ceremoniales, y acuden a consultar la voz de los ancestros que habitan en Wirikuta para saber cómo proteger y renovar la vida. Es una reunión con los antepasados en la perspectiva acuciante del futuro inmediato. Es la continuación de un diálogo con la naturaleza ahí acosada.



Los inversionistas se ilusionan por su parte con las cuantiosas ganancias que podría redituarles la extracción de los minerales del semidesierto potosino en el polígono de las 140 mil hectáreas que actualmente reconoce el decreto estatal como Área Natural Protegida de Wirikuta. Pero vemos que en esa misma área está en juego el fundamento energético mediante el cual se regula el equilibrio que permite la vida y sus dones de fertilidad y creatividad.



La sabiduría de la verdad disuelve en este litigio cualquier falso dilema entre tradición y modernidad. Una cosa es el derecho a invertir y hacer negocios y otra cosa es suponer que todo sitio, absolutamente todo lugar sobre la superficie del territorio nacional puede ser sometido a la lógica del capital. La explotación minera a gran escala en Wirikuta transgrede para empezar el postulado constitucional según el cual la composición pluricultural de la nación se sustenta originalmente en sus pueblos indígenas. Somos una nación pluriétnica y plurilingüística, eso quiere decir que la visión de la ganancia no es la única manera de mirar y de vivir en estas tierras nuestras. Dar por buena a cielo abierto la explotación minera en Wirikuta es decretar en los hechos la muerte de una cultura al arrasar (con algo más que mantras al progreso y la competitividad) su fuente nutricia en aras del cálculo egoísta. Ecocidio y etnocidio son crímenes de lesa cosmovisión.



Representantes de todos los centros ceremoniales del pueblo wixárika de Nayarit, Jalisco y Durango peregrinan y este 6 de febrero consultan en diálogo profundo con la naturaleza para renovar el acuerdo de la vida. Funcionarios, académicos, filósofos, artistas, campesinos: escuchemos con atención el mensaje de estos cantadores peregrinos mayores. Y honremos ese privilegio.



Eduardo Guzmán Chávez

(para publicarse en La Jornada)

¿QUÉ ES EN VERDAD LA CRISIS FINANCIERA DEL MUNDO?

Guillermo Marín. Toltecayotl.org



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Resulta increíble que cuando la “humanidad” ha logrado el más alto grado de desarrollo tecnológico y científico, cuando las máquinas están multiplicando la riqueza de manera inconmensurable, casi todos los países, ricos y pobres, estén cruzando por una severa crisis económica, comenzando con Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y no se diga México.

La raíz de la crisis es la corrupción moral y la pérdida “del sentido o razón de la vida”. En efecto, las personas, las familias y los gobiernos han perdido los valores esenciales de la “condición humana”.



El control de la vida de las personas, las familias, los pueblos y sus gobiernos está en manos de “las mega empresas” trasnacionales que marcan los nuevos valores y principios que rigen al planeta.



Es decir: La codicia, el consumismo, el abuso, el individualismo, la irresponsabilidad existencial, en síntesis: “el culto al becerro de oro”, entendido como “la modernidad”.



El origen de la crisis financiera del mundo es que: las personas, las familias, los pueblos y sus gobiernos, CONSUMEN MÁS DE LO QUE PRODUCEN.



Este enloquecido y desenfrenado frenesí de encontrar en “el comprar/tener” la forma para trascender la existencia, se sustenta en una enorme vacío existencial y una dramática miseria espiritual, que deviene de la destrucción (a propósito) de las tradiciones y costumbres, valores y principios, que se habían construido a lo largo de siglos por las culturas tradicionales del mundo.



La modernidad ha destruido a la tradición, o sea, “la nada ha acabado con todo”. Ser “moderno” es vivir al ritmo, valores, deseos, sentimientos, necesidades que imponen “las mega empresas” a través de los medios masivos.



Por ello, las personas y los gobiernos están adquiriendo “todo y de todo”, gastando más de lo que tienen en cosas superfluas e innecesarias y hasta dañinas. Las deudas de los gobiernos, como el de Estados Unidos, es imposible de pagar.



Pero lo mismo la de los bancos que prestaron (por codicia y ambición) más de lo que podían pagar sus clientes. Y de la misma manera, la gente común gasta mucho más de lo que gana y vive del angustioso y leonino crédito, que es una forma moderna del esclavismo.



De esta manera, la crisis financiera del planeta es antes que nada, una crisis de valores y principios producto de la deshumanización, de la desacralización del mundo y la vida, de haberle dado la espalda a un desarrollo humano sustentado en el bien común y en el desarrollo espiritual como fin supremo de la vida: irresponsabilidad del Estado, los padres y cada una de las personas.



Efectivamente amable lector, este es el punto “incómodo” de esta reflexión. Cada uno de nosotros somos parte importante de esta “crisis planetaria” por nuestra irresponsable forma de vivir. Necesitamos ser más conscientes, exigentes y responsables en nuestra propia vida. La de todos los días.



Por una parte, debemos de dejar de estar “prendidos” al mundo material del ser a través del tener. Ser más austeros, frugales y analíticos en lo que “verdaderamente necesitamos”, y en segundo lugar, poner mayor atención, tiempo y energía al desarrollo espiritual de nosotros mismos, la familia y la comunidad.



El amor, la solidaridad, la educación, la familia, el respeto a la naturaleza y el bien común deben ser retomados como los valores esenciales de la vida, de la sociedad y del Estado. Los “rescates financieros de los gobiernos y los bancos”, es el RESCATE DE LA IRRESPONSABILIDAD Y EL PREMIO A LA COIDICIA DE LOS MERCADERES, así como alentar la impunidad de los políticos.



No se rescata a Grecia, España o Italia, se recata a los bancos agiotistas y a los políticos corruptos que prestaron irresponsablemente o dolosamente y a políticos que se prestaron a este mega fraude. No se rescata a los pueblos, al contrario, los pueblos tienen que pagar con sangre a los banqueros. En Islandia, el pueblo metió a la cárcel a los políticos y dejó que quebraran los bancos y hoy no tienen problemas económicos, su economía se ha recuperado.



Nosotros deberíamos comenzar con cancelar nuestras tarjetas de crédito y vivir de manera honesta, de acuerdo a nuestros ingresos y nuestros valores ancestrales.

viernes, 10 de febrero de 2012

JUNG, EL MUNDO INTERIOR







JUNG Y LOS ARQUETIPOS

El socialismo autogestionario yugoslavo


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Autor desconocido.
Extraído de:
http://banderanegra.foroactivo.com/general-f7/el-sistema-de-autogestion-yugoslavo-t46.htm
El sistema de autogestión yugoslavo marcó un hito en su época. Podía describirse como un híbrido constituido por varias formas de organización económica. No era un socialismo planificado como ocurría en la Unión Soviética, ni tampoco una mera economía de mercado. Era más bien algo intermedio. El socialismo yugoslavo no era solamente una economía de propiedad social; abarcaba muchas otras formas de propiedad. Este sistema gozó de una gran popularidad en su época, no solamente entre la izquierda, sino también entre otros poderes políticos. La diversidad de elementos organizativos era muy amplia. Por un lado, existía en Yugoslavia una administración de cuadros relativamente estricta y una administración de cuadros del partido; por otro, una democracia directa, particularmente en las fábricas: por una parte, el control del partido; por otra, el control del trabajo. Evidentemente, estos elementos no eran siempre radicalmente opuestos, dado que el partido gobernante y el trabajador compartían la misma ideología, es decir, el comunismo, la ideología de izquierdas. Sin embargo, surgieron diversos conflictos entre estos poderes. La verdadera democracia directa tuvo lugar únicamente en los niveles inferiores. Era precisamente en estos niveles, donde existía una verdadera democracia y donde todo el mundo podía participar en la toma de decisiones. Pero, al igual que ocurría en el resto de países comunistas, la democracia en los niveles superiores era casi inexistente. El control sobre esta democracia directa lo ejercía un estricto partido de cuadros. Aunque esto era solamente una parte del todo. La otra parte estaba formada por las economías planificadas y las de mercado. Especialmente después de 1965, Yugoslavia gozaba de una economía de mercado relativamente liberalizada. Este hecho constituía una respuesta a la Unión Soviética. Toda la ideología de la autogestión yugoslava fue descrita como una especie de tercera alternativa, que los funcionarios socialistas yugoslavos ponían continuamente de manifiesto. No era ni socialismo planificado ni capitalismo. Era un punto intermedio entre estos dos polos opuestos; una democracia con un verdadero autogobierno. Y esta ideología de la tercera alternativa permitía además una política exterior mucho más flexible y beneficiosa, tanto en Oriente como en Occidente.
Las decisiones que se tomaban en las plantas de producción, se hacían de forma independiente; los consejos obreros eran soberanos, aunque estuvieran bajo el auspicio del partido gobernante. Se diferenciaban varios aspectos: aquéllos en los que los consejos obreros eran soberanos, y otros en los que dependían de los decretos procedentes de las autoridades. En lo que respecta a la distribución de los ingresos percibidos en las empresas, los consejos obreros, representados por todos los obreros y no únicamente por los más cualificados, disponían de total independencia en la toma de decisiones. ¿Qué porcentaje de ingresos debía distribuirse, qué porcentaje debía destinarse a otro tipo de actividades?, etcétera. Sin embargo, en las plantas de producción surgían también diversas cuestiones técnicas, donde los controles laborales no eran soberanos. Estas cuestiones eran puramente técnicas, o bien asuntos relacionados con la ingeniería, tecnología, etcétera. En estos casos, los expertos eran soberanos. Existían, por tanto, tres áreas: una primera área relacionada con las cuestiones puramente técnicas, una segunda dedicada a los asuntos de distribución dentro de la planta y la tercera, que hacía referencia al problema de la administración de cuadros. En estos casos, el comité del partido siempre tenía la última palabra y no existían decisiones soberanas por parte de los consejos obreros. Se podría decir que era una democracia directa mixta compuesta por varias capas. No obstante, si la comparamos, por ejemplo, con el estado actual en el que se encuentra Yugoslavia, donde impera una especie de capitalismo salvaje, podríamos decir que era una democracia que funcionaba relativamente bien. La clase trabajadora y la gente pobre disfrutaba de una clase de derecho soberano, que no tienen hoy en día. No se puede calificar el sistema de autogestión yugoslavo en su totalidad de totalitario, pero tampoco debemos idealizar este tema del socialismo. La verdad subyace en un punto intermedio, como ocurre en el resto de áreas. La verdad se erige entre estos dos polos: un sistema unipartidario que disfrutaba también de una democracia directa en los niveles inferiores. Por ejemplo, en lo que respecta a los trabajadores, éstos no podían perder sus trabajos si el consejo laboral no se encontraba activo. La decisión final no dependía de la dirección. El consejo laboral, representado también por los trabajadores, decidía la valía de un trabajador. Hoy en día, únicamente son válidos los decretos. Asimismo, los consejos laborales eran soberanos en otros asuntos sociales, como era el caso de los apartamentos, vacaciones y distribución de ingresos.
Evidentemente, la lista de problemas era innumerable. A continuación, me gustaría aclarar una serie de problemas estructurales. El sistema yugoslavo de autogestión surgió en un estado balcánico relativamente subdesarrollado. Ello fue especialmente relevante para la población activa. En los años 50, y durante el período de gestación del sistema de autogestión, el índice de población rural subdesarrollada era bastante elevado. En primer lugar, se hizo necesaria la creación de una clase trabajadora moderna, lo que no resultó nada fácil debido a que muchos trabajadores habían asentado sus raíces en sus pueblos de origen. Los agricultores tuvieron que trabajar en la industria. Este hecho constituyó uno de los problemas fundamentales, dado que no estaba exclusivamente vinculado a una cultura industrial, sino también a una cultura política inmadura. El área de los Balcanes era un mar de guerras y dictadores y no gozábamos de una extensa tradición de cultura política. Este factor tuvo también una gran repercusión en el sistema de autogestión. Un sistema de autogestión puede funcionar únicamente en un entorno cultural. Sin cultura, sin educación, sin escuelas, sin especialización, la autogestión no tiene cabida. El segundo problema que he mencionado lo constituía el contraste entre la democracia directa y el control ejercido por el cuadro: esta escisión interna que tuvo lugar entre el control del partido y la lucha de los trabajadores por crear su propio espacio democrático. Y el tercer problema estructural importante fue el contraste predominante en Yugoslavia entre las zonas más opulentas y las más humildes, las repúblicas pudientes y las más necesitadas, que posteriormente entrarían a formar parte de las naciones ricas y pobres. Desde comienzos de los años 60, vivimos un conflicto latente entre ricos y pobres. Tito tuvo que actuar constantemente como mediador entre ricos y pobres. Se libraba una incesante batalla por la distribución de los ingresos federales. Esta contradicción estructural impidió el funcionamiento del sistema de autogestión yugoslavo.
En lo que a mí respecta, el sistema de autogestión yugoslavo experimentó un mayor desarrollo en Eslovenia, la república más desarrollada. En Kosovo, Macedonia y Montenegro, donde imperaban las antiguas estructuras tribales, nunca pudo existir un verdadero sistema de autogestión y democracia. Yugoslavia era un estado federal compuesto por áreas muy diversas. Existían diferencias en el ámbito de la cultura, religión y, asimismo, en el nivel industrial de desarrollo. La coordinación se hacía una tarea impracticable. No obstante, se hizo posible; este sistema funcionó durante al menos cuarenta años. Además, Tito jugó un papel muy importante como líder de un estado insólito y contradictorio.
El sistema de autogestión yugoslavo fue una laboratorio social, además de nacional. Bajo un punto de vista social, fue todo un experimento en el que confluyeron un sinfín de ideas. El legado de la Comuna de París, de la democracia social serbia a finales del siglo XIX y de la anarquía, que representaría posteriormente un papel muy importante en la crítica del estalinismo. Estos elementos anárquicos, y en algunos casos trosquistas, formaban parte de la ideología del partido de Tito y favorecían la crítica del estalinismo. Por otro lado, y como ya he comentado anteriormente, el sistema de autogestión yugoslavo fue un laboratorio nacional, e incluso transnacional. Este sistema fue un régimen que vio cómo convivían pacíficamente distintas naciones, se practicaba una economía transnacional y el líder transnacional alcanzaba una popularidad sin precedentes, desde Macedonia hasta Eslovenia. El carisma de Tito, aunque autoritario, tuvo una función claramente cosmopolita. Una vez lo comparé con el carisma de Alejandro el Grande. Fue un líder autoritario, pero acercó a personas de muy diversa índole. Eso también decía mucho de Tito. Asimismo, me gustaría aclarar que debemos considerar la historia de este sistema de autogestión yugoslavo desde una perspectiva radical. Debemos conocer a fondo la historia de nuestro pasado para poder emitir un juicio de valor sobre el autoritarismo del sistema imperante en aquel entonces. Fue una democracia directa, autoritaria e ilustrada, aunque a simple vista, estos términos puedan parecer contradictorios. No obstante, creo que todo fue muy contradictorio. Es imposible comprender este estado mediante el empleo de términos y categorías inequívocas.
El edificio de enfrente era el comité central de la Liga Comunista Yugoslava. Las sesiones se llevaban a cabo en este bonito y moderno edificio que fue construido en los años 70 y bombardeado en 1999, aunque ya estaba bastante demolido por entonces. Posteriormente, lo compró un empresario, que restauró el anterior Comité Central y que ahora utiliza para sus propios fines personales. Lo que vemos a continuación, es un momento histórico decisivo. Esta plaza, que vivió la crítica acérrima al capitalismo, se ha convertido ahora en una plaza capitalista y comercial.
Bajo mi punto de vista, la autogestión no puede morir nunca. No se trata únicamente de una mera cuestión romántica, ni tampoco de una especie de democracia totalitaria que tanto reivindican los liberales de hoy en día. Es una democracia íntegra, aunque lamentablemente inviable en el sistema de globalización actual. De forma parecida a lo que ocurre con cualquier otra idea, el sistema de autogestión debe desarrollarse en una época donde los contrastes sociales sean lo suficientemente maduros como para crear este tipo de democracia. Esta situación se pudo encontrar en la Yugoslavia de los años 50 y 60, donde existía un consistente contraste entre el estalinismo y el capitalismo liberal. Por lo tanto, no creo que haya llegado todavía el momento de implantar un sistema de autogestión en un capitalismo globalizado, donde la privatización es un concepto estándar.
Mi visión de lo que sería una sociedad deseable tiene muchas vertientes. Cada época histórica crea la suya propia. Mi opinión a este respecto es que esa visión nunca podrá ser un capitalismo salvaje. Es necesaria una coexistencia pacífica entre los distintos tipos de propiedad y, especialmente, entre las distintas sociedades, tanto a escala nacional como social. Sin una paz social y nacional, algo que conocemos muy de cerca en los Balcanes, no hay cabida para visiones de futuro, utopías o críticas sensatas de lo que tenemos. Por lo tanto, mi punto de vista está bastante alejado del capitalismo normalizado en el que vivimos hoy en día.
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