miércoles, 19 de septiembre de 2012

MILITANCIA / COMUNITARIEDAD / TEIMOSÍA



49. MILITANCIA

La militancia es fundamentalmente una actitud de servicio en el horizonte de las grandes Causasde nuestro Pueblo. Un servicio que tiene en cuenta la situación de los pueblos y sus procesoshistóricos. Un servicio que valoriza las organizaciones de los mismos pueblos, sus reivindicaciones, yque entra en la reivindicación de todo lo que sea justicia, igualdad, identidad, alteridad, proyecto de lanueva sociedad. No es sólo disponibilidad, servicio. Es servir «organizadamente». Un servicio a lasgrandes Causas del Pueblo, a sus luchas, a sus reivindicaciones. Es un servir político, revolucionarioincluso. El militante es capaz de ir percibiendo constantemente el clamor del Pueblo, susreivindicaciones, y está dispuesto a entrar en su marcha, en sus procesos, en sus luchas concretas
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.«Militancia», como palabra, suena a «militar», evidentemente. Pero nosotros sabemos que las«armas» del pueblo son normalmente otras, y que son muchas más. Unas veces podrá ser una huelga,una marcha callejera, una recogida de firmas, una declaración, un ayuno, una reivindicación de losderechos humanos conculcados, un trabajo paciente de concientización, una vigilia… Otras vecesconsistirá en adelantarse incluso a una necesidad que un grupo humano, un barrio, quizá no sabeformular… Y, evidentemente, reclamará para todos, de un modo u otro, la participación en el partido,en el sindicato, en el movimiento popular…Ser militante implica disponibilidad. De un auténtico militante -él o ella- se supone que estásiempre dispuesto: a cualquier hora, a cualquier llamada, para las reuniones de emergencia, para losprogramas de urgencia, para trabajos extra… Militante es aquél que está siempre disponible paratrabajar por el Pueblo.El militante siempre está con la guardia montada. Siempre está alerta. No duerme. No se lepasan las cosas. 

Tiene una fina sensibilidad para detectar los intereses del pueblo, los desafíos, lospeligros, las oportunidades, el Kairós… allí por donde otros pasan desapercibidos. Tiene siempredespierto un sexto sentido que todo lo procesa desde la óptica de la Causa. El militante está siempre«al acecho».El militante es capaz de asumir riesgos. No es de los que buscan seguridad, de los que no semueven si no es por remuneración económica, de los que no ponen en juego nada de sí mismos, delos que nada hacen gratuitamente, «por amor al arte» (por amor puro a la Causa). 

El militante poneen juego -y a veces con mucho riesgo- su tiempo, su paz, su futuro, su progreso personal, su derechoal descanso, su economía personal, la seguridad de su vida a veces… y todo ello, por ayudar alcrecimiento de conciencia del Pueblo, por defender los derechos del Pueblo, por ser intransigente conla injusticia, siempre «por la Causa».Al mismo tiempo, el militante es capaz de contagiar a otros esa misma actitud, ese mismoespíritu: de «servicialidad estructurada», de servicio «organizado», de combatividad en las luchas delmovimiento popular, de entrega a la Causa, de entusiasmo maduro. El militante irradia mística,contamina a los demás con su apasionada entrega, chorrea esperanza. Provoca una actitud militanteen los demás. 

Contagia militancia. Porque ésta no es un activismo, sino un talante, un «espíritu» quebrota de lo más hondo de la persona.El militante sostiene a los compañeros, sostiene la esperanza del pueblo. «A pesar de». Contra toda esperanza. No se decepciona ante la «increíble inercia de lo real» (Guardini). Porque lamotivación de su lucha no es el éxito conseguido, sino la utopía, el espíritu que le inspira.El militante, si sabe superar la tentación de vanguardismo o de sustitución del Pueblo, no debetener miedo de su propia actitud de frontera, o incluso de vanguardia. Evidentemente, el militante noes masa. La militancia supone un cierto liderazgo. Por eso también es importante que cada militantesepa en qué áreas, en qué esferas, en que momentos está siendo convocado su espíritu militante, sucapacidad de militante. Debe tener la creatividad necesaria para adelantarse, para abrir camino.




50  COMUNITARIEDAD 

Como se trata de una militancia que es servicio al pueblo y a sus organizaciones, es evidenteque se trata de una militancia muy comunitaria. En América Latina ha crecido mucho esta sensibilidad,corrigiendo vanguardismos, caudillismos, a veces incluso caudillismos revolucionarios no tanoportunos, superados ya gracias a Dios. La militancia exige un gran sentido de comunidad. Un sentidode comunidad que lleva a valorizar la organización del pueblo, a estimularla. El militante debe saberretirarse, o por lo menos ponerse en segundo plano en el momento oportuno. Y debe hacer hincapiéen no querer cobrar sus méritos de iniciador, de líder, de «primero».Para esa militancia, siempre en guardia, humilde, auténticamente servicial, con espíritucomunitario y con voluntad de organización, se necesita una gran capacidad de renuncia (que, entérminos más cristianos, llamaríamos «ascética»). 

Los mismos revolucionarios latinoamericanos, losmejores, -podemos pensar en líderes indígenas como Tupac Katari, el negro Zumbi de Brasil, Sandino,el Che Guevara…- han tenido esa gran capacidad de renuncia.

 Los guerrilleros salvadoreños tienen aquel famoso poema: «si quieres entrar aquí…renuncia a todo interés personal».

Entre los Sinarquistas, también se repite con convicción:

 "El Sinarquista no pide nada para sí: debe estar siempre dispuesto a entregarse a toda obra que redunde en beneficio colectivo, a prestar el concurso de sus fuerzas físicas, de su dinero o de su talento para poner remedio eficaz e inmediato a todo aquello que constituya un mal social"

 Esa capacidad de renuncia, esa «ascesis» se manifestará en el dormir, en el comer, en el servicio concreto en lasmenudencias de la vida de cada día, en la capacidad de continuar siempre sin pasar factura dereconocimiento de los propios méritos, en el desprendimiento personal, en el distanciarse incluso de lomás lógico y legítimo, como la familia… 

Seguramente en este sentido decía el Che que «el matrimonioes el sepulcro de los revolucionarios».
«Teimosia»

Y, claro, no se trata de una militancia que sea «flor de un día», o para una experiencia juvenil, opara una época de la vida como trabajador social o como internacionalista, por ejemplo.

Ni sólo paramomentos de entusiasmo: se trata de una militancia que vaya acompañada de lo que en Brasil sellama «teimosia»  es decir, una cierta terquedad, una gran constancia, un auténtico aguante…

51. TEIMOSIA 

Solamente teniendo cuadros de verdaderos militantes en el movimiento popular, en los partidos,en cualquier tipo de revolución que merezca el adjetivo de «popular», esos movimientos, esos partidosy esas revoluciones tendrán eficiencia.En ciertos momentos se ha rechazado en América Latina determinadas experiencias, con razón,porque algunos de sus militantes tuvieron sólo «momentos altos» de militancia. Les faltó esa terquedad, esa «teimosia», esa capacidad de renuncia, o ese saber renunciar a un protagonismo-legítimo en ciertos momentos-, en favor de la comunitariedad, de la organización.Todos recordamos figuras históricas de militantes del pasado. Pero también, sin duda, todos conocemos militantes modelo en nuestro propio entorno, hoy, aquí y ahora. 

Sabemos distinguir perfectamente quiénes tienen auténtico «espíritu de militancia»: por su disponibilidad permanente, porsu desinterés personal, porque se nota que no trabajan «por un salario», porque no trabajan simplemente para «cumplir», porque están transidos de amor a la Causa, porque contagian pasión y esperanza, porque no pretenden figurar, porque siempre están en guardia… Porque son en verdad«militantes», en una palabra que puede decirlo todo.Como es una militancia no al servicio de un partido sino una militancia al servicio del pueblo (y sabemos que el pueblo sólo deja de ser masa y se hace Pueblo cuando se organiza), desde el principio la militancia ha de ser una militancia «en vistas a», «al servicio de» un pueblo organizable, de un pueblo que se organiza, o que ya está organizado. Si no, tendríamos solamente militantes francotiradores, quizá geniales, pero aislados. Estamos hablando de una militancia que puede ejercerse, evidentemente, en campos muy variados: en un partido, en el movimiento popular, con unaorganización determinada…

Pero nos referimos en todo caso a una militancia que al mismo tiempo tenga siempre presente esta intención. Porque para nosotros, por ejemplo, un partido no sería auténticamente «popular» si notuviera como Causa el Pueblo. Si un partido hace de sí mismo su propio objetivo, incurre en el mismo pecado que la Iglesia cuando hace de sí misma su propia causa. Tampoco puede olvidarse nunca que «la» Causa del Pueblo son muchas Causas, entrelazadas, y a veces en conflicto entre sí. En la defensa de la tierra, por ejemplo, pueden cruzarse el derecho primero de los indígenas con la necesidad de los labradores. En el mundo del trabajo pueden chocar intereses encontrados de las diferentes categoríaso sectores; muchas veces los trabajadores del campo y los trabajadores de la ciudad no acaban de sentirse «los trabajadores» en solidaridad de luchas. Y en cualquier ámbito de la lucha popular, losderechos, las peculiaridades, las reivindicaciones de la mujer deben atenderse como es de justicia y de compañerismo, sin caer en la fácil tentación machista que todavía ronda a muchos compañeros(hombres) de militancia. 

La militancia en partido, en sindicato o en organización deberá tener la disciplina explícita que esos organismos exigen: debo respetar el programa, incluso el cronograma. No puedo ser unfrancotirador. Si estoy en un partido o sindicato, en un una organización popular, es evidente que debo tener más disciplina que si milito simplemente en un movimiento popular de masas más espontáneo…Porque si estoy en un partido o sindicato acepto sus leyes, sin negar la necesidad de una participación adulta y crítica en los mismos. Todo eso es también espiritualidad. Sabemos precisamente que algunos, incluso algunos más o menos grandes o célebres, fallaron porque no supieron respetar la disciplina. 

Otros dejaron de ser grandes al romper la disciplina por vanidad, por protagonismo…No hay que dejar de señalar los límites de la militancia en un partido: no se puede absolutizar el partido. Hay que ponerlo siempre al servicio del pueblo… Pero al mismo tiempo saber someterse a las leyes, a los programas, a los cronogramas del partido. Porque la eficacia del partido dependerá de la fidelidad de los militantes a las propias causas y leyes del partido.Las izquierdas y movimientos sociales, patrióticos, en América Latina en los últimos años han reconocido que hubo partidos,movimientos, incluso ciertas revoluciones excesivamente vanguardistas, o hasta un poco caudillistas, y que de ciertos partidos en sí mismos se hizo una causa 

. La idolatría del partido y el narcisismo del partido imposibilitaron que el partido supiera servir realmente al pueblo y que se pudieran contagiarlos mismos ideales, la misma fuerza, a números cada vez mayores, que es lo que debería haberinteresado…

APÉNDICE
:
PARA UNA CONSIDERACIÓN CRISTIANA DE LA MILITANCIA.

El fundamento teológico y cristológico de la militancia estaría en aquella palabra-actitud de Jesúsque le llevó a confesar que «no he venido a ser servido, sino a servir».Los profetas fueron militantes esforzados, aunque muchos de ellos fueron llamados en las horasdel miedo («que yo no soy capaz», «que no sé hablar»…). 

Recordaríamos el centinela de Isaías, esa actitud de estar alerta.Juan Bautista, centinela de las vigilias de la llegada del Reino en Jesús, sabe convocar sinponerse en el centro («detrás de mí viene alguien que es antes que yo»: Jn 1, 30), da un impresionante testimonio de coherencia entre su vida y su predicación, sabe protagonizar una marchade penitencia y conversión, sabe incluso retirarse en favor de Jesús cuando llega el momento oportuno(«conviene que él crezca y yo mengüe», Jn 3, 30), denuncia sin rodeos la corrupción de los poderosos,y se mantiene militante hasta el final, hasta dar testimonio con su sangre.Jesús mismo, cuando exige renunciar, cargar la cruz, estar dispuestos a dejar la propia vida enla tarea, etc., está exigiendo esa especie de militancia cristiana. Y pide que al mismo tiempo nos consideremos «siervos inútiles: no hicimos más lo que teníamos que hacer».Ser cristiano es una militancia: vivir y luchar por la Causa de Jesús, el Reino. Ser militante, serservidor del Reino…

 Es una militancia bastante profética, y al mismo tiempo ministerial… «El buen pastor da su vida por las ovejas. El asalariado no, porque a un asalariado no le importan las ovejas…»(Jn 10, 11-13).En términos no sólo más cristianos sino explícitamente eclesiales, diríamos que todo lo que sea  «diakonía» y «ministerio» sería una especie de «militancia pastoral», al servicio del Reino de Dios.Para que precisamente el pastor no sea un funcionario, para que no haya como «momentos depastoral» o «servicios pastorales de fin de semana», sino una especie de actitud constante de«militancia pastoral». También se exigiría en términos cristianos esta acuidad de vista y de oído parasaber cuándo uno debe provocar un gesto profético, cuándo uno debe exigir quizá a los propiospastores una sensibilidad concreta, una palabra necesaria, una presencia oportuna.Se trataría siempre, en todo caso, de una militancia-por-el-Reino, «al acecho del Reino».







TEIMOSIA: Palabra brasileña que significa tesón, constancia, perseverancia, aguante. Es más «sensata» que lapalabra castellana «terquedad», y tiene una connotación militante.

8 Cl. BOFF, Os pobres e suas práticas de libertação ,  en PIXLEY-BOFF,
Opção pelos pobres , Vozes,Petrópolis 1987, págs. 230-247

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Aquí podríamos recordar las palabras de Enmanuel Mounier: habremos de luchar mucho para que nuestras ideas no se tornen dogmas pero se mantengan intactas.















domingo, 16 de septiembre de 2012

EN EL MES DE LA MATRIA.

Artículo de Guillermo Marín. Antropólogo.

El “Estado criollo mexicano” está por entrar a una nueva etapa de su ruta suicida. Los “criollos conservadores-centralistas-monárquicos-masones escoceses-panistas”, una vez más demuestran en estos doce años su histórica ineptitud y rotundo fracaso para dirigir y administrar “su país”, y le entregan el poder a sus primos hermanos, los “criollos-liberales-federalistas-republicanos-masones yorkinos-priístas”. El país de los criollos y para los criollos nuevamente será gobernado por la mafia con “experiencia”.





Sin embargo, las “condiciones” nacionales y globales en que gobernó aquél “ogro filantrópico” por más de setenta años han cambiado totalmente. El “gobierno global” hoy tiene el poder por el cual trabajó en “lo oscuro” durante casi dos siglos. Un puñado de bancos y empresas supranacionales, actuando en una encubierta acción concertada tienen el control literal de muchos gobiernos, empresas y pueblos a través del sistema financiero global, la multimedia y las instituciones supranacionales como el BM, OMC, ONU, etc.




Éste supra poder ha pulverizado la política, los gobiernos y sus instituciones de muchos países, comenzando con los más poderosos del “mundo libre”. Los presidentes y más altas autoridades son ahora, solo sus zalameros empleados. Los pocos países que han mantenido “una relativa independencia” en este mundo globalizado, son aquellos que han iniciado un capitalismo de Estado. El mito de “la democracia”, el gobierno del pueblo y para el pueblo es una falacia, de hecho, se está viviendo una de las perores dictaduras que ha existido en el planeta, “La feroz y despiadada dictadura del capital”, que no tiene ninguna “bandera” más que el abuso y el despojo.




Pues bien, en este entorno inestable y de abuso global, México cruza un difícil momento. La clase “nativa” que posee el poder económico y político, independientemente del color de su camuflaje, se ha precipitado en el abuso desmedido, en el uso faccioso de las instituciones públicas y privadas para favorecer sus intereses de grupo y privados, así como favorecer descaradamente a “sus matrices” foráneas. Pareciera que no tiene límite su voracidad, su rapacidad y su irresponsabilidad histórica. Están matando a la “gallina de los huevos de oro”, es decir: “la explotación y expoliación de los recursos naturales y al pueblo de México”.




En efecto, el uso faccioso de las instituciones públicas y privadas, así como del sistema político-electoral, de unos y otros, ha desfondado a “la patria de los criollos”. El clima de violencia y corrupción, representa “la punta del iceberg”. El Estado criollo se está desquebrajándose y la clase beneficiada no se quiere dar cuenta, le apuesta a que el pueblo y “su país”, puede “aguantar otro poquito más”.




Un especie de Titánic, en donde el capitán, la tripulación y la aristocrática primera clase, siguen en una gran fiesta sin entender que el agua ya inundó a “la prole” que viaja en las mamparas de la tercera clase. Esa “gente” ya no tiene escape. El sistema ya cerró las compuertas de la movilidad social y al cambio a través de la lucha política.




Cada día “los proles” se quedan sin trabajo, vale menos su dinero y su fuerza de trabajo. Cada día los productos de primera necesidad suben de precio. Cada día la corrupción y el abuso cínico, tanto en el gobierno como en la iniciativa privada hunden en la desesperanza a la inmensa mayoría de la población. Para “ellos” no hay salida, las compuertas están herméticamente cerradas. Solo tienen dos “salidas falsas” de emergencia: la migración a Estados Unidos o el crimen organizado.




Por estas razones, el futuro inmediato al que por la irresponsabilidad histórica y la falta de compromiso con “la prole” (nacos, “indios”, campesinos, obreros, empleados, pobres, desempleados, etc.), los que tienen el poder económico y los que des-gobiernan, han condenado a “su país” a una etapa de violencia social.


Venezuela 1989

Oaxaca 2006

En efecto, no se necesita tener una bola de cristal para ver que estamos próximos a sufrir una etapa de “violentos estallidos sociales” en las grandes ciudades del país. Serán, “aparentemente inexplicables”… superficialmente, pero tienen un origen histórico, como los estallidos sociales de 1810 y 1910. La diferencia es que ahora serán sumamente violentos y extremadamente cortos. Estallarán por “cualquier cosa”, sin liderazgo o ideología. Simplemente “la gente estallará”, como sucedió en el llamado “Caracazo” en Venezuela en 1989 o el estallido social en Oaxaca en el 2006.




En “el mes de la PATRIA”. Por supuesto, la patria de los criollos que iniciaron “su lucha” en contra de los gachupines, para quitarles el poder, expulsarlos y crear “su país” hace 202 años, es bueno analizar que si bien, “la prole” fue utilizada eficientemente como carne de cañón, fue excluida en el diseño y construcción de la patria. Por esta razón “la prole vive como vive” en las “mamparas oscuras y miserables de tercera clase del Titánic”, (más del 50% de la población).




Sin embargo, debe recordarse que un pueblo tiene Patria, que es el lugar de nuestros padres… pero que también tiene una MATRIA, es decir, el lugar de nuestra “Madre Cultura”. La Patria a la que los criollos indebidamente llamaron “México”, que viene de mexica, quien ha excluido y maltratado a sus hijos en estos dos siglos, no así la generosa Matria, que se llama Anáhuac y que tiene miles de años de existir y que a través de la Toltecáyotl nos ha legado los más firmes cimientos espirituales y materiales de lo que somos y tenemos. Ante el futuro y este mes de la Patria es pertinente y necesario pensar en la Matria. Porque no existe otra alternativa.


martes, 21 de agosto de 2012


La leyenda de Arturo, Gawain y la bruja

El joven rey Arturo fue sorprendido y apresado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente en sus bosques.
El rey pudo haberlo matado en el acto, pues tal era el castigo para quienes violaban las leyes de la propiedad, pero se conmovió ante la juventud y la simpatía de Arturo y le ofreció la libertad, siempre y cuando en el plazo de un año hallara la respuesta a una pregunta difícil.
La pregunta era la siguiente: ¿Qué quiere realmente la mujer?
Semejante pregunta dejaría perplejo hasta al hombre más sabio y al joven Arturo le pareció imposible contestarla. Con todo, aquello era mejor que morir ahorcado, de modo que regresó a su reino y empezó a interrogar a la gente. A la princesa, a la reina, a las prostitutas, a los monjes, a los sabios y al bufón de la corte… en suma, a todos, pero nadie le pudo dar una respuesta convincente. Eso sí, todos le aconsejaron que consultara a la vieja bruja, pues sólo ella sabría la respuesta. El precio sería alto, ya que la vieja bruja era famosa en todo el reino por el precio exorbitante que cobraba por sus servicios.
Llegó el último día del año convenido y Arturo no tuvo más remedio que consultar a la hechicera. Ella accedió a darle una respuesta satisfactoria, a condición de que primero aceptara el precio. Ella quería casarse con Gawain, el caballero más noble de la Mesa Redonda y el más íntimo amigo de Arturo.
El joven Arturo la miró horrorizado: era jorobada y feísima, tenía un solo diente, despedía un hedor que daba náuseas y hacía ruidos obscenos. Nunca se había topado con una criatura tan repugnante. Se acobardó ante la perspectiva de pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por él esa carga terrible. No obstante, al enterarse del pacto propuesto, Gawain afirmó que no era un sacrificio excesivo a cambio de la vida de su compañero y la preservación de la Mesa Redonda.
Se anunció la boda y la vieja bruja, con su sabiduría infernal, dijo: “Lo que realmente quiere la mujer es ser la soberana de su propia vida”. Todos supieron al instante que la hechicera había dicho una gran verdad y que el joven rey Arturo estaría a salvo.
Y así fue: al oír la respuesta, el monarca vecino le devolvió la libertad.
Pero menuda boda fue aquella… Asistió la corte en pleno y nadie se sintió más desgraciado, entre el alivio y la angustia, que el propio Arturo. Gawain se mostró cortés, gentil y respetuoso. La vieja bruja hizo gala de sus peores modales, engulló la comida directamente del plato sin usar los cubiertos, emitió ruidos y olores espantosos.
Llegó la noche de bodas. Cuando Gawain, ya preparado para ir al lecho nupcial, aguardaba a que su esposa se reuniera con él, ella apareció con el aspecto de la doncella más hermosa que un hombre desearía ver. Gawain quedó estupefacto y le preguntó qué había sucedido. La joven respondió que, como había sido cortés con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su aspecto horrible y la otra mitad con su aspecto atractivo.
¿Cuál prefería para el día y cuál para la noche? ¡Qué pregunta más cruel…!
Gawain se apresuró a hacer cálculos… ¿Quería tener durante el día a una joven adorable para exhibirla ante sus amigos y por las noches en la privacidad de su alcoba a una bruja espantosa? ¿O prefería tener de día a una bruja y a una joven hermosa en los momentos íntimos de su vida conyugal…?
¿Usted qué hubiera preferido… qué hubiera elegido?
La elección que hizo Gawain está más abajo, pero antes de leerla tome su decisión…
El noble Gawain replicó que la dejaría elegir por sí misma. Al oír esto, ella le anunció que sería una hermosa dama de día y de noche, porque él la había respetado y le había permitido ser dueña de su vida.

miércoles, 23 de mayo de 2012

EL PDM Y ALFARO. NUESTRO VOTO SINARQUISTA

Emblema del Partido Demócrata Mexicano. De 1971 a 1997. Brazo electoral del  Movimiento Sinarquista

Como Sinarquista, participé activamente en el Partido Demócrata Mexicano. Junto a los compañeros, construimos una tendencia crítica, propositiva,totalmente fiel a las tesis y al espíritu del Sinarquismo.

En la línea de Magaña Negrete y González Gollaz, los camaradas vimos al PDM como una fuerza patriótica, democrática,popular, social y revolucionaria.

El color rojo (Colorado, en buen mexicano) del Gallo emblemático, representaba la Sangre y el Coraje. También, el color que toma la aurora al despuntar el Sol.

Siempre fieles al Sinarquismo, quisimos hacer en cada Marcha, Mitin,reunión, campaña, una verdadera cruzada educadora, pues creímos y creemos que "el Sinarquismo es una Escuela donde aprendemos a ser justos antes de pedir justicia, aprendemos a ser libres antes de pedir libertad, donde aprendemos un nuevo modo de ser, pensar y vivir"

El PDM se fortaleció desde su concepción, con tres presupuestos:

a) Sinarquismo como ideología. Sus principios: Nacionalismo, Democracia Real, Popular, Social, Comunitarista, Revolucionario. En su manifiesto, el PDM así se presentó.
Magaña publicó "El Régimen Comunitario" donde expone la propuesta Comunitaria del Movimiento y su Partido.

b) La movilización social organizada: Uniones de Colonos y Usuarios de Servicios Públicos AC, la Union Nacional de Trabajadores del Campo AC, la Unión Nacional Estudiantil, la Unión de Sindicatos y Obreros Libres ( PAC SINTRAM), entre otras varias formas de organización.

c) El espíritu y la mística.  No es un secreto que cristianos de base participaron en el PDM en forma intensa.  Para el Sistema, esto significaba "fanatismo religioso".  Para nosotros, era otra cosa: El compromiso social de éstos cristianos era claro. No se trataba de "enseñar biblia" o "adoctrinar". Mucho menos darle privilegios al Clero.  El espíritu que nutrió al PDM ( y al Sinarquismo) era de cristianos que estaban dispuestos a liberar al oprimido, darle alimento al hambriento, educación al que no sabe, romper los yugos tiránicos, construir una nueva sociedad fraterna y solidaria.

     El PDM vino a menos despues de 1992, cuando un grupo dirigente, abrió demasiado las puertas y se colaron oportunistas y demagogos que usaron al Partido como trampolin. Como un tapete.

     Durante muchos años, los Sinarquistas no tuvimos partido. Vimos el cambio de Zedillo a Fox y solo vimos cambio de colores, pero no de sistema Capitalista. Vimos crucifijo en manos del presidente, pero también vimos corrupción, nepotismo,retroceso, violencia,insensibilidad social, poca visión de estado y muchisimo menos amor por la Patria. Sumisión a los designios del mundialismo financiero. Pobreza en aumento. Aún cuando se corrigieron varias cosas en el período de Calderón. Pero errores de peso en otros aspectos (sobre todo Seguridad).

     Pero los Sinarquistas tenemos una vena social mucho más crítica. Un espíritu patriótico mucho más contundente. Una decisión de romper con la corrupción y los privilegios para grupos de poder.

     No es fácil construir un Partido de presencia nacional en éstos momentos, que venga a llenar ese hueco.


  • Falta un Partido Patriótico que imponga los intereses nacionales sobre los acuerdos internacionales. 
  • Falta un Partido que fomente la participación democrática REAL desde los barrios, las rancherías, la economía cooperativista. 
  • Falta un Partido que no dependa de los propios dirigentes y que sea instrumento de organizaciones sociales, ciudadanas, cooperativistas,de trabajadores de la cultura,la educación, de luchadores sociales. 
  • Falta un Partido que tenga un sentido de lo Comunitario por sobre el individualismo, el corporativismo o el autoritarismo. De los Barrios, de las Cooperativas, de los Pueblos Indigenas organizados, de los jóvenes estudiantes críticos,etc....  
  • Falta un Partido que entienda la Identidad Cultural como la reivindicación de lo diverso ante la hegemonía borreguil del pensamiento único capitalista. Que entienda la Cultura como un combate que produce vida, dignidad,conocimiento, solidaridad y creatividad en las comunidades.



En Jalisco, vimos una experiencia distinta en el Municipio de Tlajomulco. En el trienio pasado. Con Enrique Alfaro.

Hoy, Alfaro es candidato a gobernador. No es un Dios. No es el mesías. No es el Héroe Perfecto ni el Caudillo esperado por siglos. Simplemente, fue un alcalde que se puso a trabajar bien. Hizo la tarea en dos años. No podía hacer más milagros.

Su propuesta coincide con las propuestas generales del PDM y del Sinarquismo. Cierto, no en todo. Pero tampoco somos ingenuos. El escenario político se trata de acuerdos generales que permitan unidad en lo esencial, diversidad en lo accidental y en todo, diálogo solidario.

Votaremos por Alfaro.

¿Porqué?

a) Porque pone sobre la mesa los temas que nosotros también hemos puesto: Comunidad, Autogestión,participación real de la gente en la administración de sus condiciones de vida. Rebasar a los partidos políticos y construir redes comunitarias, populares,sociales....

b) Porque propone una re activación de la economía local dandole apoyo y preferencia antes que a empresas foráneas. También, contempla la Economía Solidaria como eje de su Propuesta.

c) Porque contempla la Educación y la Cultura como armas de un Pueblo para sanarse y evolucionar.

d) Porque tiene un sentido de transparencia en el gobierno, de hacer las cosas correctamente, imponer el orden y la disciplina en la estructura estatal. Austeridad y claridad.

e) Porque tiene una Estrategia de Gobierno, devolviendole al Estado su sentido de planificador, conciliador y garantizador de la existencia digna de la gente.

f) Porque tiene la convicción de poner la ética en la base de la participación política. Es novedoso, que un requisito en las candidaturas del Proyecto de Alfaro, sea no tener "cola que les pisen". Totalmente sorprendente en un escenario donde las candidaturas, del PAN-PRI y PRD Jalisco, se dieron por conveniencias, por arreglos y por conveniencias. Y por dinero.

g) Conocemos al Equipo de Alfaro. Y nuestro respeto. Es gente de conciencia social.  Etica, de convicciones. Pero nada ingenuos. Son capaces. Ellos nos han tratado con todo respeto. Y hemos hallado el modo de dialogar y construir. Esto, no lo veíamos desde hace años. Ni siquiera con ciertos ex dirigentes olvidables del PDM que traicionaron al Movimiento e incluso, nos arrojaron de nuestras sedes incluso con violencia física.

Siempre Fieles. Ayer defendiendo al Sinarquismo de las traiciones. Hoy, construyendo las  Vías para reinsertarlo en las luchas políticas y sociales que tanto nos reclaman. Patria, Justicia y Libertad.


¿Las críticas a Alfaro?

a) Es "abortista". La Derecha Neoliberal, que incluye a un sector del PAN y del PRI, pretenden decir que es "malo" por no estar "contra el aborto".

    A ver si nos entendemos: Para esa misma Derecha, decir "estoy contra el aborto" les hace sentir puros como la cal.  Pero todos sus gobiernos generan miseria, insensibilidad a los niños de la calle, a la miseria, a la violencia. No hacen caso de los problemas sociales, salvo momentos extremos.

   Para ellos, lo importante es cuidar la macro economía y sus negocios.

   Nosotros creemos que el aborto es un tema difícil. condenable éticamente. Pero se tiene que educar y generar condiciones favorables a la vida digna. Seríamos hipócritas si pensáramos que por decir "estamos contra el aborto" ya somos buenos. O peor aún, si no hacemos nada por la Justicia Social.

   En éste sentido, la postura de Alfaro es congruente: De poco sirve criminalizar a las mujeres que abortan cuando muchas ni siquiera tienen conocimiento de alternativas, de prevención y de opciones. Y sí, Alfaro también ha declarado firmemente que el aborto es éticamente condenable.

    Penalizar el aborto no lo hace desaparecer.Las masacres y mutilaciones están penalizadas totalmente y no se desparecen.

    Hay que actuar con sabiduría. No por decretos.

    La Ética no se impone con cárcel. Se construye desde la educación, el trabajo cultural y la generación de opciones de vida.

 

b) Hay quienes critican por criticar. Algunos nos han dicho que no votarán por Alfaro porque les cae "gordo".  Otros que "es junior".

Seamos serios. Se trata de construir una Historia diferente en nuestra Sociedad. No estamos en concurso de belleza ni en un jueguito de niños eligiendo para jugar al "bebeleche".




    En resumen... Los Sinarquistas y ex pedemistas que actualmente estamos activos y trabajando en los proyectos sociales y comunitarios,  votaremos por Alfaro porque necesitamos un Gobierno que ame y sirva a su Pueblo.

   De todas maneras seguiremos haciendo lo que estamos haciendo. Pero si hay un gobierno como lo hubo en Tlajomulco y todavia mejor, pues... Claro que participaremos.

     Y es cierto... Tenemos nuestra propia plataforma, nuestro propio espíritu, nuestra propia visión y estrategia.

    Pero en lo local, en Jalisco, hallamos coincidencias claves y esenciales en la plataforma general del Proyecto Alfaro.

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Sergio Estrada.  Sinarquista. dirigente juvenil en el antiguo PDM, UNE y en actuales organizaciones de proyección social del Movimiento Nacional Sinarquista.

jueves, 17 de mayo de 2012

ELOGIO DEL PENSAMIENTO CRITICO






Elogio del pensamiento crítico


Texto leído en el evento En defensa del pensamiento crítico, realizado el miércoles 9 de mayo de 2012 en la sede de la Universidad Pedagógica Nacional.

“ Quien quiera hoy día combatir la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, tiene que vencer, por lo menos, cinco obstáculos. Deberá tener el valor de escribir la verdad, aun cuando sea reprimida por doquier; la perspicacia de reconocerla, aun cuando sea solapada por doquier; el arte de hacerla manejable como un arma; criterio para escoger a aquellos en cuyas manos se haga eficaz; astucia para propagarla entre éstos. Estos obstáculos son grandes para aquellos que escriben bajo la férula del fascismo, pero existen también para aquellos que fueron expulsados o han huido, e incluso para aquellos que escriben en los países de la libertad burguesa”.
Bertolt Brecht , “Cinco obstáculos para escribir la verdad”, en El arte y la política, Editorial Nueva Nicaragua, Managua, 1985, pp. 222-223. (Énfasis en el original).
“ ¿No tienes enemigos? ¿Cómo que no? ¿Es que jamás dijiste la verdad, ni jamás amaste la justicia?”.
Santiago Ramón y Cajal, citado en Eduardo Galeano, Los hijos de los días, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2012, p. 386.

El término Pensamiento Crítico puede resultar siendo una abstracción y hasta tener un carácter t autológico, si no se precisa qué se entiende por tal denominación. Una abstracción que puede convertirse en un mero enunciado, que se repite sin mucho cuidado. Una tautología porque en rigor todo pensamiento que amerite tal nombre debería ser crítico con todo lo existente y consigo mismo. Pero como hoy se han entronizado en el mundo entero un conjunto de banalidades propias de un pensamiento único, un pensamiento sumiso y un pensamiento abyecto, adquiere sentido hablar de pensamiento crítico, no sólo para diferenciarse de estas formas sino para rescatar la esencia de una reflexión que no se quede en la mera contemplación, aceptación o apología de todo lo existente. En ese orden   de ideas, y de manera algo esquemática, intentaremos precisar cuáles serían en nuestro sentir y entender las características del pensamiento crítico, que se encarna, por supuesto, en hombres y mujeres de carne y hueso, quienes son los pensadores y las pensadoras críticos.
1
Es un pensamiento histórico: El sistema capitalista se presenta a sí mismo como el fin de la historia, el mejor de los mundos, una realidad insustituible sin pasado ni futuro y la realización plena del presente perpetuo, que siempre gravita sobre lo mismo: sobre la producción mercantil y el consumo exacerbado. Ni antes ni después del capitalismo se concibe la existencia de otras formas de organización social, porque todo se sujeta al endemoniado ritmo de la pretendida “destrucción creadora”, que promete un reino eterno, aquí en la tierra, de opulencia y derroche. Para que todas estas falacias se impongan se hace necesario cortar los vínculos de los seres humanos con la historia, o mejor dicho, negar que nosotros somos seres históricos, que estamos anclados al mismo tiempo en el pasado, el presente y el futuro, y que en el pasado relucen los destellos de proyectos y alternativas de los vencidos que iluminan el futuro, para que el presente no aparezca como una fatalidad que tenemos que aceptar y contra la cual nada podemos hacer. Por eso, se ha impuesto la amnesia y el olvido, para que aceptemos que siempre ha existido y existirá el capitalismo, sin que podamos concebir otras formas de organización social y otras maneras de relacionarnos entre nosotros y con la naturaleza.
Para enfrentar esos prejuicios sobre la eternidad del presente capitalista, la historia debe ser un instrumento indispensable de análisis y reflexión que nos ayude a recuperar otras perspectivas, que nos recuerdan que el capitalismo es sola una relación social históricamente constituida, que no representa ni mucho menos el fin de la historia. El conocimiento histórico nos ayuda a comprender que el presente actualmente existente es el resultado de procesos complejos en donde, entre muchas alternativas, se impuso, a menudo con la violencia y la irracionalidad, solo una de ellas. En breve, el pensamiento crítico se sustenta en aquella célebre propuesta de Pierre Vilar de pensar históricamente, para ubicar, localizar, relativizar, fechar, explicar, comprender y contextualizar todos los procesos existentes, incluyendo al capitalismo.
2
Es un pensamiento radical:   Para develar la injusticia y la desigualdad se hace necesario ir a la raíz misma de los fenómenos, con la finalidad de explicar sus causas fundamentales. Esto es lo que quiere decir el término radical, hurgar en el transfondo de los procesos, y no quedarse prisionero en el mundo de las apariencias. Un pensamiento radical supone escudriñar sin concesiones en los mecanismos que mantienen la dominación, la explotación y la opresión, llamando a las cosas por su nombre, y desmontando las falacias ideológicas que se emplean para encubrir con eufemismos la dura realidad. Por supuesto, la radicalidad del pensamiento no es una cuestión puramente lingüística o retórica, puesto que la misma utilización de ciertos conceptos (como capitalismo, imperialismo, clases sociales, desigualdad) implica la adopción de un punto de vista, que tiene consecuencias prácticas, en la vida de las personas que asumimos ese tipo de crítica radical.
3
Es un pensamiento anticapitalista:   En sentido estricto, en la actualidad un pensamiento radical tiene que ser anticapitalista, porque durante dos décadas se nos anunció que el mercado perfecto se había hecho realidad tras la desaparición de la Unión Soviética y su imposición garantizaba el crecimiento ilimitado y la satisfacción, vía consumo, de las necesidades de todos los habitantes del planeta. Estas mentiras han quedado hechas añicos por la crisis capitalista que se ha extendido por el mundo desde el 2008, en la que se ha evidenciado que el costo de la crisis la pagan los trabajadores, y los pobres, como lo estamos viendo en la Unión Europea, modelo por excelencia del triunfalismo capitalista, pero que hoy hace agua por todos los costados y que sitúa al mundo en la peligrosa disyuntiva fascista de la década de 1930. Si las cosas son así y se ha hecho palpable que el capitalismo en lugar de contribuir a solucionar los problemas de la humanidad los tiende a agravar con su lógica mercantil, basada en el lucro y el crecimiento ilimitado, es necesario volverse a plantear una propuesta que vaya más allá del capital.
4
Es un pensamiento abierto: Para ser radicalmente anticapitalista es indispensable apoyarse tanto en las más diversas tradiciones revolucionarias como en el conjunto de las ciencias y las artes. El pensamiento crítico precisa del dialogo permanente con diversos legados emancipatorios que se han ido construyendo durante varios siglos en distintos lugares del planeta, entre los que sobresale el pensamiento de Marx y sus seguidores más lúcidos, el anarquismo, el ecologismo, el feminismo, el indigenismo y todo lo que ayude en el propósito de reconstruir una agenda de lucha contra el capitalismo y el imperialismo. Así mismo, como nos lo han enseñado los grandes pensadores de nuestra América y de otros continentes (como José Carlos Mariategui, Antonio Gramsci, George Lukacs), la reflexión crítica se enriquece en un dialogo fecundo con las ciencias y la técnica, un intercambio necesario para afrontar la crisis civilizatoria a la que nos ha conducido el capitalismo y en la cual todos estamos inmersos. Porque esa crisis no se comprende al margen de los impactos nefastos y contradictorios de las tecnociencias, lo que obliga a tener unos mínimos rudimentos sobre las mismas, que permitan esbozar una distancia crítica y mucha mesura y circunspección. 
5
Es un pensamiento que cuestiona la idea optimista de progreso: Tras constatar los costos contradictorios de la filosofía de progreso, con todo su cortejo de muerte y destrucción, es pertinente cuestionar al progresismo, en todas sus variantes, y en especial el culto a la tecnociencia, por todas las implicaciones prácticas que tiene. Hoy, cuando se ha impuesto la razón instrumental y se ha generalizado el fetichismo de la mercancía que alienta la lógica irracional de producir para consumir en un círculo vicioso cada vez más destructivo, se torna urgente problematizar los proyectos progresistas que se sustentan en el tener sobre el ser, en la cuantificación abstracta propia de la mercancía despreciando el valor de uso, en la idea de consumir hasta el hartazgo como sustituto del buen vivir en condiciones dignas. La crítica a la filosofía del progreso es indispensable para abandonar las ilusiones sobre las soluciones técnicas como forma de resolver los problemas que ha generado el capitalismo (como los trastornos climáticos o la destrucción de los ecosistemas), y volver a priorizar las soluciones sociales y políticas. Por todos los avatares de los fallidos proyectos anticapitalistas del siglo XX y de la tragedia ambiental y humana que se vive en China, ya no es posible seguir rindiendo culto al Progreso. Esto, desde luego, resulta una idea poco popular por la imposición generalizada del consumo de artefactos tecnológicos en la vida cotidiana, pero que necesita plantearse para estudiar a fondo las consecuencias nefastas de la ampliación a algunos reducidos sectores de la población del modo estadounidense de producción y de consumo, frecuentemente aplaudida como la máxima expresión de progreso, y que destruye a la naturaleza y a los pobres.
Hay que decirlo, esto no supone el abandono ni de la ciencia ni de la técnica, como frecuentemente lo sostienen quienes creen que criticar al progreso es rechazar por completo la modernidad y retroceder a la época de las cavernas. Más bien de lo que se trata es de rescatar lo mejor de la modernidad para pensar en construir otro tipo de civilización ecosocialista. 
6
Es un pensamiento ecologista y antipatriarcal: La destrucción ambiental se ha generalizado en el planeta, y Colombia no es la excepción, y más ahora con las locomotoras de la minería y el libre comercio.   El ecocidio avanza de manera incontenible al ritmo de la expansión capitalista por los cinco continentes, como lo demuestran las cada vez más frecuentes catástrofes sociales, que resultan de la destrucción de la naturaleza y de la mercantilización de los bienes comunes. Esto obliga a atender, mediante la reflexión analítica, el estudio de los límites ambientales del capitalismo y los peligros que eso entraña para grandes porciones de la población, en primer lugar los más pobres. Se necesita de una nueva sensibilidad que incorpore a la crítica anticapitalista, que ha estudiado a fondo la contradicción capital-trabajo, una crítica de similar importancia que dilucide la contradicción capital-naturaleza, y que involucre a todos los sujetos sociales afectados por esta segunda contradicción. En consecuencia, el pensamiento crítico requiere ser profundamente ecologista, en una perspectiva que sea un complemento indispensable del anticapitalismo.
Al mismo tiempo, dados las notables contribuciones teóricas de diversas corrientes del feminismo, en consonancia con el sometimiento de la mayor parte de las mujeres, es prioritario que el pensamiento crítico asuma el cuestionamiento del patriarcado y de todos sus componentes de opresión y de marginación de la mitad del género humano.
7
Es un pensamiento nacionalista e internacionalista a la vez:   El capitalismo realimente existente y sus ideólogos, entre los que sobresalen los neoliberales, se han encargado de construir un falso dilema: ellos presentándose como los globalizadores por excelencia, abjuran de todo lo relacionado con lo nacional, como propio del atraso y de la barbarie. Esto lo han hecho con la finalidad de justificar la entrega de la soberanía de los países y el regalo de los bienes comunes que se encuentran en sus territorios, todo a nombre de una pretendida modernización global. Al mismo tiempo, como respuesta a ese universalismo abstracto, otros portavoces del capitalismo han suscitado feroces guerras xenófobas en varios continentes, que han suscitado la xenofobia y la limpieza étnica.
Contra ese falso dilema –entre el universalismo abstracto y el chovinismo nacionalista-, el pensamiento crítico debe y tiene que reivindicar otro tipo de nacionalismo, junto con el internacionalismo. No se puede abjurar de lo mejor de la configuración nacional en nuestra América, máxime en estos tiempos de la vergonzosa desnacionalización que han impulsado las clases dominantes en estos países, como se patentiza en Colombia. Esto no supone reivindicar ni mucho menos un trasnochado patriotismo barato, propio de la mentalidad retrograda de los terratenientes y ganaderos de Antioquia y otras regiones de este país. Quiere decir, por el contrario, postular un nacionalismo cosmopolita, basado en la máxima de José Martí: “Patria es humanidad”. Como quien dice, que estemos asentados en nuestro territorio, pero para comprender mejor el mundo relacionarnos en forma más adecuada con los otros países, y no creernos ni mejores ni peores que los demás. Ese internacionalismo, además, es urgente tanto para recuperar las mejores tradiciones de lucha de los dos últimos siglos en nuestra América, como para solidarizarnos y compartir las utopías de los oprimidos del mundo entero.
8
Es un pensamiento anticolonialista y antiimperialista:   Por reivindicar lo mejor de lo nacional y lo mejor del mundo, el pensamiento crítico es, tiene que serlo, anticolonialista y antiimperialista, porque hoy se ha reforzado el colonialismo, que había sido seriamente debilitado en la década de 1960 con la extraordinaria lucha de liberación nacional que adelantaron los pueblos africanos y asiáticos, cuya gesta hizo gravitar la historia universal entrono a lo que por entonces se llamaba el Tercer Mundo. Esta epopeya anticolonialista generó imperecederos aportes intelectuales al pensamiento universal, representados en la obra de Franz Fanón, Walter Rodney, Amílcar Cabral o Aimé Césaire. Como ha quedado en evidencia hoy, el colonialismo en realidad nunca desapareció, sino que más bien se encubrió bajo otros mantos y emergió con toda su fuerza en las últimas décadas, asumiendo el viejo discurso eurocéntrico con la retórica de la globalización. Esta nueva conquista, la colonización externa, en el caso de nuestra América, viene acompañada de ese otro fenómeno que existe en este continente desde hace cinco siglos, pero del que poco se habla, del colonialismo interno, agenciado por las clases dominantes para mantener sus privilegios a costa de la exclusión, discriminación y explotación de indígenas, afrodescendientes y mestizos pobres.
La nueva colonización es también, como siempre lo fue, cultural, y ahora académica, porque de los centros hegemónicos de la cultura universitaria se imponen nuevas modas intelectuales, que desdicen y niegan de lo propio de la realidad de nuestro continente, de sus procesos de lucha y de sus propios proyectos culturales, para implantar un lenguaje artificial e impostado, elaborado para congraciarse con los nuevos imperialistas y sus mandarines intelectuales. En consecuencia, el pensamiento crítico debe estar atento a beber de lo más diversas fuentes, pero sin caer en las tentaciones de la novedad y de las modas efímeras, impuestas desde Nueva York o desde Paris.
9
Es un pensamiento que reivindica a los oprimidos de todos los tiempos y a sus luchas: El pensamiento crítico pretende develar los mecanismos de explotación y opresión en el presente, apoyándose en una visión histórica en la que emergen los sujetos que se han rebelado contra las diversas formas de dominación en diversas épocas. El conocimiento de los procesos históricos señala que incluso en las peores condiciones, como en la época de la esclavitud moderna, que perduró cuatro siglos (entre 1500 y 1890), hubo protestas, sublevaciones y rebeliones, propias de lo que puede llamarse la hidra de la inconformidad de los plebeyos. Cual hidra mitológica que renace aunque se le destruya la cabeza, lo mismo ha sucedido en diversos momentos de la historia del capitalismo, cuando a pesar de la tortura, persecución y asesinato de líderes y dirigentes populares, la protesta de los subalternos reaparece una y otra vez. Estudiando las luchas de los vencidos, se alimenta el fuego de la inconformidad en el presente, porque aquéllos nos acompañan desde la posteridad, con la memoria de sus acciones, de acuerdo al postulado de Walter Benjamin de no pedir “a quienes vendrán después de nosotros la gratitud por nuestras victorias sino la rememoración de nuestras derrotas. Ese es el consuelo: el único que se da a quienes no tienen esperanza de recibirlo” 1 . En resumen, el síndrome de Espartaco basado en el lema “Me rebelo, luego existo”, debería sintetizar la rememoración de los que han luchado en todos los tiempos, un componente indispensable del pensamiento crítico.
10
Es un pensamiento comprometido y no meramente contemplativo:   Los enormes problemas que afronta el mundo actual, agravados todavía más en nuestro continente por la dependencia y servilismo de las clases dominantes, requieren tanto de una reflexión seria y rigurosa, como del involucramiento de esa reflexión con los problemas de la gente común y corriente. En pocas palabras, se trata de que el pensamiento se encarne en sujetos concretos para devenir en praxis transformadora, a la luz de los problemas específicos que afronta la mayor parte de la población. No estamos hablando de una instrumentalización artificial de las ideas, que abjure de la importancia de la reflexión y que desprecie el trabajo intelectual, sino de la necesidad de vincular, de alguna manera, esas reflexiones con los problemas reales de la gente. Me gusta reivindicar nuestra actividad como propia de los trabajadores del pensamiento, como lo hacia Julio Antonio Mella cuando decía: “Intelectual es el trabajador del pensamiento. ¡El trabajador!, o sea, el único hombre que a juicio de Rodó merece la vida, es aquel que empuña la pluma para combatir la iniquidades, como los otros empuñan el arado para fecundizar la tierra, o la espada para libertar a los pueblos”  2  . Si situamos la elaboración de pensamiento crítico como un trabajo, y no como una refinada actividad especulativa al margen del mundo real, tendremos más oportunidad de vincularnos con el resto de trabajadores, incluyendo a los que con sus manos laboran la tierra o fabrican las cosas. Así podríamos declarar, a nuestra actividad como una artesanía del pensamiento, una artesanía que genera productos intelectuales que, directa o indirectamente, deben tener alguna utilidad para la gente.
Por otra parte, el pensamiento crítico no abjura de sus compromisos y por eso sabe que es perseguido y reprimido, porque pretende encarnar otro proyecto de mundo y de sociedad, que resulta insoportable para los detentadores del poder y la dominación en nuestro tiempo, donde quiera que se encuentren. El pensamiento crítico hace suya la consigna del filósofo de Tréveris, su undécima tesis: “Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo, de lo que se trata es de transformarlo”.
En ese mismo sentido, el pensamiento crítico además de estar comprometido con los pobres y desvalidos, es un pensamiento alternativo, porque con ellos busca elaborar propuestas anticapitalistas, planteando que otro mundo es posible y necesario, si no queremos que el capitalismo sea el fin de la historia en el sentido literal de la palabra, si dejamos que nos destruya a todos y a nuestro planeta. 
11
Es un pensamiento universitario y extrauniversitario al mismo tiempo: La universidad pública ha sido una conquista de las sociedades latinoamericanas, conquista lograda con mucho esfuerzo y con el sacrificio de estudiantes y de profesores. Durante mucho tiempo se ha buscado que esta universidad fuera un espacio democrático y popular, lo que efectivamente se logró en algunos países de la región, México es el principal ejemplo. En los demás, a pesar de los obstáculos, la universidad pública ha sido durante algún tiempo el faro intelectual que alumbraba con ideas y proyectos transformadores, que incidieron fuera de los campus universitarios. Ahora estamos asistiendo a la transformación de la Universidad Pública en un mercado educativo que vende servicios y quiere convertir a profesores y estudiantes en oferentes y clientes de combos mcdonalizados. Para hacer realidad ese propósito es indispensable erradicar de los campus a todos aquellos que cuestionen, critiquen y duden, ya que la universidad de la ignorancia requiere profesores, estudiantes y funcionarios obedientes y sumisos. En concordancia, la consigna de los mercaderes de la educación es erradicar el pensamiento crítico del mundo universitario, so pretexto de que no es ni útil ni rentable. Esa es la situación que hoy afrontamos de manera directa todos los que hemos hecho de la universidad pública nuestro proyecto de vida. Es necesario, entonces, defender ese territorio democrático de los embates del capital nacional y extranjero, para preservar la libre exposición y discusión de ideas, proyectos y propuestas para construir naciones y sociedades justas e igualitarias.
Puesto que el mundo universitario solamente representa a un ámbito reducido de la población y grandes problemas de la sociedad son asumidos por organizaciones populares, que construyen sus propios instrumentos analíticos, es necesario que el pensamiento critico se relacione con esos proyectos y esas luchas, para que aprenda de ellas y se nutra de esas experiencias, a las que luego podrá realimentar en forma dialógica. Es decir, el pensamiento crítico también se construye fuera de los espacios universitarios, en la calle, en la plaza pública.  
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Es un pensamiento digno: Para terminar, deben mencionarse las implicaciones éticas del pensamiento crítico, lo cual está relacionado con los intereses que representa, con las fuerzas sociales de las que aprende, se nutre y a la vez alimenta, y a los valores que defiende. Al respecto, la dignidad es una de sus características distintivas. Por dignidad entendemos muchas cosas, entrelazadas y complementarias: la independencia de criterio; la libertad de critica; la insubordinación; la defensa de los desvalidos; el valorar a las cosas por lo que son y no por su precio monetario; asumir los costos y las consecuencias de lo que se dice sin hacer concesiones ni traficar con los principios morales; no arrodillarse ni subordinarse a los amos y poderosos, a cambio de retribuciones, o reconocimientos formales, que buscan la claudicación; y, mantenerse al lado de los oprimidos sin importar que eso implique la marginación y la criminalización. El pensamiento digno no se vende por unas cuantas migajas, no se desmorona ante las lisonjas y halagos interesados de los mercachifles del saber y de la investigación, no se subordina a los dictados de la figuración mediática propia de la sociedad del espectáculo, no escribe ni diserta sobre aquello que proporcione dinero y fama, no negocia con el saber como si fuera una mercancía, no se cotiza en la bolsa de valores del arribismo intelectual. Quienes cultivan el pensamiento crítico caminan con rectitud con la frente bien en alto, por un sentido acendrado de dignidad, y no como le sucede a los portavoces de la mentalidad sumisa, por desgracia la vasta mayoría que, como lo afirma el dramaturgo italiano Darío Fo, “andan erguidos porque la mierda les llega hasta el cuello”.  
Notas:
1 . Citado en Michael Lowy, Walter Benjamin, aviso de incendio. Una lectura de las tesis “sobre el concepto de historia”, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2005, pp. 135.
2 . Julio Antonio Mella, “Intelectuales y tartufos”, en Escritos revolucionarios, Siglo XXI Editores, México, 1978, p. 44.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons  respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

domingo, 29 de abril de 2012

EL COMBATE CULTURAL (La Revolución Cultural en Paulo Freire)

Para ser claros, los Sinarquistas no buscamos cambio de colores en las oficinas de Gobierno. No tiene caso decir que haremos algo diferente si la sociedad sigue en decadencia y en caos. El Gobierno es consecuencia de una Sociedad que pudo ser indiferente, desorganizada o gravemente atemorizada.

En todo caso, las élites culturales presentes en la Sociedad siguen trabajando en resistir y promover cambios sociales.

¿Porqué fracasan muchas de éstas buenas y sanas intenciones?  Porque no han comprendido la CULTURA.  La desdeñan o no comprenden el rol de los Mitos, los Arquetipos, el Arte y la Estética. ¿Cómo surgen los valores comunitarios? ¿Como pueden regenerarse las Sociedades?

A ésta visión, que nosotros hemos asumido. Le hemos llamado COMBATE CULTURAL o en palabras de Paulo Freire: La REVOLUCIÓN CULTURAL.

Conozcamos las bases:
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En la sociedad del 'fin de las ideologías', del individualismo, del vertiginoso aumento de la riqueza y de la pobreza, Freire habla hasta sus últimos escritos de esperanza, liberación, utopía y amor y, sobre todo, de lucha y no resignación.








Freire es uno de los padres de la pedagogía crítica. En una etapa científicamente positivista plantea que la ciencia no puede ser neutra, ni el científico tampoco. En la sociedad del “fin de las ideologías”, del individualismo, del vertiginoso aumento de la riqueza y de la pobreza, Freire habla hasta sus últimos escritos de esperanza, liberación, utopía y amor y, sobre todo, de lucha y no resignación. Esto es lo que caracteriza su vida y su pensamiento, que como él mismo reconoce ha ido evolucionando con el paso de los años y las circunstancias históricas, pero sus ideas eje siguen siendo, para nosotros, de total actualidad.



INTRODUCCIÓN:



Estamos en una nueva etapa histórica denominada Sociedad de la Información. Esta etapa supone un cambio cualitativo respecto a la Sociedad Industrial a la que sustituye, cambio que puede sintetizarse en el nuevo papel que el conocimiento adquiere como elemento productivo frente a otros como la energía, las materias primas, o la mano de obra (Gago, 1995). Como consecuencia, se aprecian cambios en todas las dimensiones de la vida social, desde la laboral (p.e. necesidad de trabajadores cualificados), familiar (p.e. nuevos tipos de familias y relaciones) y, por supuesto, la educativa (necesidad de formar en nuevas competencias adecuadas a las nuevas exigencias sociales). Dentro del mundo de la educación, también merece ser destacado el papel de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC´s) como agentes educativos cuya presencia es cada vez mayor.



Como consecuencia de lo anterior, podemos afirmar que, ya entrados en el siglo XXI de la “globalización”, las exigencias de la sociedad a la educación son distintas a las de épocas pasadas, tanto en lo que se refiere a nuevos aprendizajes (se incrementa la necesidad del aprendizaje de idiomas, dominio de las nuevas herramientas electrónicas y alfabetización informática, formación en competencias para la acción laboral, social y personal más que formación de eruditos, …) como procedimientos (capacidad de planificación, supervisión y revisión de la propia acción, aprender a aprender, …) y a valores y actitudes (respeto por la diversidad cultural, pensamiento crítico y creativo, aprender a lo largo de toda la vida, …)



Es evidente que los centros educativos deben cambiar para estar a la altura de las circunstancias, para ser instituciones educativas del siglo XXI que sean respuesta a las necesidades y a las personas que van a vivir en el futuro y no instituciones pensadas para necesidades y personas del pasado.



Esta reforma se está viviendo, a veces, con desasosiego e incertidumbre en todas las etapas del Sistema Educativo, desde la escolaridad obligatoria donde las reformas se suceden cada vez más rápidamente, hasta la Educación Universitaria donde la creación del Espacio Europeo de Educación Superior está suponiendo un replanteamiento de los objetivos y metodologías de enseñanza.



En momentos de cambio como los que estamos viviendo (y que previsiblemente serán cambios continuos) no está de más tener fundamentos sólidos, principios educativos a los que agarrarse, una formación básica profunda desde la que abordar con sensatez los desafíos sociales y educativos que los nuevos tiempos están planteando a la escuela y a la educación en general.



Paulo Freire es una de esas fuentes a la que podemos (y debemos) acercarnos en busca de principios educativos desde los que abordar la reflexión y la acción transformadora de la educación. Y no como una opción más, sino que su aportación es clave para los nuevos retos educativos que se avecinan (que ya están entre nosotros) y a los que no se puede hacer frente más que desde una actitud dialógica, tanto de las propias relaciones de los centros educativos con su entorno (familias, barrio, ciudad,…) en un proceso de transformación de las escuelas, como del propio proceso de aprendizaje que se lleva a cabo dentro y fuera de las aulas. Para afrontar estos retos, Freire es una referencia obligada.



Por tanto, y a pesar de que hay quien sigue pensando que Freire es un autor que tuvo su razón de ser en los años 60 y 70 del siglo pasado, pero que en la actualidad ha sido superado por otras nuevas aportaciones de autores más recientes, en este artículo vamos a defender y argumentar acerca de la actualidad y de la vigencia de las ideas de Freire.



BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA



Paulo Freire nace en 1921 en Recife (Brasil). Cuando tiene 8 años su familia tiene que emigrar a Jaboatao, allí muere su padre, experimenta el hambre y comprende el hambre de los demás. Consigue entrar en la Facultad de Derecho de Recife con 22 años, y poco después se casa con Elza, profesora de Primaria. Él que siempre creyó en la fuerza de la familia nos dice (INODEP, 1976: 21):



“Como tenía una irresistible vocación de padre de familia, me casé a los 22 años, con Elza Maia Costa Oliveira de Recife, hoy Elza Freire, católica como yo. Con ella continué el diálogo que había aprendido con mis padres. Tuvimos cinco hijos. Tres niñas y dos muchachos, gracias a los cuales el campo de nuestro diálogo se amplió”



Deja la abogacía, sin apenas haberse estrenado en ella, e ingresa en la División de Educación y Cultura de la administración brasileña. Desde esta nueva situación empieza a implicar a las familias en la escuela y aumentar la connotación política de esa presencia. Entabla contacto con la educación de adultos y ve la necesitad urgente de alfabetización.



Obtiene el título de doctor en Filosofía de la Educación, da clases en la universidad, participa en la fundación del Movimiento de Cultura Popular y crean los Círculos de Cultura que se extienden rápidamente por toda la región. Su método de alfabetización fue probado y elaborado a partir de experiencias prácticas. El movimiento de educación de base patrocinado por el episcopado brasileño tomó el “método Freire” como línea programática hasta la dictadura (Assmann, 2007).



Con el golpe militar de 1964 fue destituido de sus cargos, encarcelado y posteriormente exiliado en Bolivia, trasladándose después a Chile, siempre acompañado de su mujer y sus hijos. En este país escribe “La pedagogía del oprimido” y trabaja para los gobiernos de Frei Montalba y Allende. Da clases en la Universidad de Santiago y en Harvard.



A lo largo de los años 70 asesora a diversos países africanos en sus programas de alfabetización (Tanzania, Guinea-Bissau, Angola, Mozambique,…). Recoge esta experiencia en el libro “Cartas a Guinea-Bissau” escrito en 1977.



Después de 15 años de exilio vuelve a Brasil y se instala en San Paulo. Años más tarde pasa momentos muy duros con la muerte de Elza, su esposa durante 42 años.



Vuelve a casarse con Nita (Ana María Araujo), viuda como él, maestra, pedagoga y escritora. Se plantea, junto a ella, nuevos retos. En 1989 le hacen Secretario de Educación de Sao Paulo (el municipio más poblado de Brasil con 17 millones de habitantes) con el Partido de los Trabajadores, en cuya fundación había participado. Dos años después deja el cargo y vuelve a la docencia en la Universidad Católica de Sao Paulo y a escribir. Muere en esta ciudad en 1997 a los 76 años de edad.



La labor de Freire es reconocida en vida a través de numerosos premios y homenajes, entre ellos, 35 títulos de doctor Honoris Causa y candidato al Novel de la Paz en 1993. Su influencia en el pensamiento pedagógico actual y en las experiencias educativas han sido y siguen siendo muy importantes en todo el mundo.



ACTUALIDAD DE PAULO FREIRE



Freire es, sin duda, uno de los pedagogos más importantes del siglo XX y nos deja un legado de ideas y prácticas que todavía no han sido ni estudiadas con la profundidad que se merecen, ni han impregnado nuestra práctica profesional como el paso de los años irá haciendo. Freire fue una persona adelantada a su tiempo, y seguirá siendo novedoso para nosotros por muchos años.



Como señalábamos más arriba, en este escrito queremos hacer una relectura de las ideas fuerza que han marcado el pensamiento de Freire y que siguen siendo, bajo nuestro punto de vista, de gran actualidad.



1. La educación no es ajena a la realidad sociopolítica.



Precursor de la pedagogía crítica, crea una pedagogía global que relaciona educación, política, imperialismo y liberación, y que gran parte de los educadores todavía debemos descubrir.



Considera que la afirmación de que las cosas son así y que no pueden ser de otra manera es una concepción fatalista del mundo, e implicaría que los pobres y excluidos estarían destinados a ser ignorados, a morir. Sin embargo afirma en una de sus últimas obras (Freire, 2002: 26):



“Es preciso que la debilidad de los débiles se transforme en una fuerza capaz de instaurar la justicia. Para ello es necesario un rechazo definitivo del fatalismo. Somos seres de transformación y no de adaptación”



No podemos renunciar a nuestra capacidad y a nuestro derecho a decidir y como consecuencia a “reinventar el mundo”. El objetivo del ser humano es protagonizar su historia, y la educación debe contribuir a que ello sea posible.



2. Aprendizaje dialógico.



El aprendizaje dialógico (“nadie ignora todo, nadie sabe todo”) que nos plantea el autor, es mucho más que un aprendizaje significativo. Es una acción global que permite a los sujetos descubrirse a sí mismos y tomar conciencia del mundo que les rodea (Freire, 2006). Desde esta perspectiva, el pensamiento de Freire no sólo tiene en cuenta al sujeto como constructor del conocimiento, situación reclamada por las corrientes constructivistas, sino que valora también la importancia del contexto social. La unidad dialéctica entre aprender-enseñar, introduce una perspectiva sociocrítica en el proceso de conocer (estamos mediatizados por el mundo) y hace de la comunicación entre sujetos el instrumento para la apropiación de un conocimiento activo y crítico.



3. Revolución cultural.



Dice Freire que “toda revolución, si es auténtica, es necesariamente una revolución cultural” (Freire, 1970: 167). La liberación de un país exige su liberación cultural, para entender lo que está sucediendo, descubrir el origen del problema, y ser capaz de organizarse para buscar respuestas.



El centro del trabajo de Freire está orientado a la liberación de las clases pobres, los oprimidos, de forma que se conviertan en sujetos de su propio destino histórico, pues la condición de opresión en la que han vivido les ha distorsionado su visión alrededor de su identidad lo que los ha incapacitado para construir su propio destino y además han sido condenados al silencio porque no conocen la escritura.



La educación no puede ser abordada como un problema técnico, puesto que es allí donde se desarrolla la concienciación crítica de las condiciones sociales, económicas, políticas y culturales en las que viven las sociedades.



Sin duda fue el pedagogo de la esperanza. Nunca consideró la esperanza como una separación entre mente y corazón, entre pensamiento y acción. La esperanza es la práctica del testimonio. Permite pensar de forma diferente para actuar, también, de forma diferente



4. Creencia en la persona.



Obsesionado por el analfabetismo creyó en los hombres que algunos colocaban fuera de la historia, en su libertad, en su poder de creación y de crítica.



Políticamente no cree en las reformas de los políticos poderosos como medio de resolver los problemas. Se mantuvo fiel a sus raíces, a la llamada de su gente, orientando correctamente su corazón y su mirada en el rostro del que sufre y transformándose progresivamente en el pedagogo de la indignación. Creía que nadie que no fuesen los mismos pobres, van a velar por los intereses de los pobres.



La valoración del hombre se ve en el término alfabetizando en lugar de analfabeto. Nadie es analfabeto para siempre y todos somos alfabetizandos, somos personas que estamos en continua formación, estamos en movimiento, estamos andando, estamos aprendiendo.



Sabe, sin embargo, que la persona (también el pobre) es capaz de lo mejor y de lo peor, de luchar solidariamente por la justicia jugándose su propia vida, y de acomodarse en lo conseguido de forma individualista. Por eso siempre defenderá el trabajo conjunto, donde la dialéctica colectiva se abre paso.



“El hombre solo se expresa convenientemente cuando colabora con todos en la construcción de un mundo común; sólo se humaniza en la construcción dialógica de la humanización del mundo.” (Freire, 1970: 14)



Ante la actual actitud de pragmatismo existente, que en realidad es un camino cerrado a la mejora de las cosas “yo quiero pero no puedo”, “no se puede hacer nada”, “las cosas van a seguir siempre igual”, ”que lo hagan lo poderosos”,… Freire habla de lo inédito viable, es la creencia en la utopia. Los hombres tienen diferente actitud ante las situaciones límite de la vida personal y social, ante las barreras y obstáculos que se presentan. Unos las perciben como algo que no se puede o que no se quiere superar, otros son capaces de hacer “actos límite” para romper las “situaciones límite”, en contra de lo que nos dan hecho y a su aceptación dócil y pasiva.



Unos actúan aprovechando las pequeñas oportunidades y parcelas de poder que el sistema nos brinda para sobrevivir, otros ven que las circunstancias hay que cambiarlas, se sienten movidos a actuar y a descubrir lo inédito viable, lo que todavía no es pero puede existir (la utopía). Es algo que nuestra ilusión y nuestro deseo nos pide que sea posible. Así que cuando las personas conscientes quieren, reflexionan y actúan para derribar las situaciones límite que nos obligan a “ser menos”, lo inédito viable deja de ser una ilusión para ir convirtiéndose progresivamente en realidad.



5. El poder del amor.



Otro aspecto a destacar es su insistencia, sin ninguna vergüenza, en la importancia del poder del amor. El amor es la característica esencial para el diálogo, por eso se tiene que dar siempre entre iguales, y no en relaciones de dominación; en la Pedagogía del Oprimido (p. 72) podemos leer:



“No hay diálogo si no hay un profundo amor al mundo y a los hombres. No es posible la pronunciación del mundo, que es un acto de creación y recreación, si no existe amor que lo infunda. (…) El amor es un acto de valentía, nunca de temor; el amor es compromiso con los hombres. Dondequiera exista un hombre oprimido, el acto de amor radica en comprometerse con su causa. La causa de su liberación. Este compromiso, por su carácter amoroso, es dialógico”



El amor siempre instaura un proyecto político. Pues un amor por la humanidad desvinculado de la política hace un flaco favor a su objeto. El amor es el oxígeno de la revolución, nos dirá, que nutre la sangre de la memoria histórica. El diálogo es el medio a través del cual el amor puede ser el testigo que nos transmiten quienes han sufrido y luchado antes que nosotros, aquellos que lograron resistir a todos los intentos de exterminar y retirar de los anales de las conquistas humanas su espíritu de lucha. El amor lleva a la identificación con el dolor de los oprimidos.







6. Educación bancaria y educación liberadora



Entiende por educación bancaria aquella en el que el profesor es el que sabe y los alumnos tienen que aprender lo que no saben. Negando la educación como proceso de búsqueda. “Será siempre el maestro quien tome la actitud paternalista de dar, ofrecer, transmitir lo que hay que saber, sea necesario o no, interese o no al alumno (…). Se impide dotar al aprendizaje del gozo del descubrimiento, de la experiencia” (Hernández, 2006: 45)



La educación se entiende como un depósito que los alumnos reciben pacientemente, memorizan y repiten. Esto supone una concepción de la cultura cosificada, como algo ya hecho, encasillado y delimitado.



La educación liberadora por el contrario la entiende como educar al hombre en libertad, y por tanto exige la creación de personas responsables. Nadie tiene el saber total y nadie es un ignorante absoluto. Todos aprendemos de todos si estamos abiertos a ello.



Los conocimientos nuevos, deben llevar a hacerse preguntas (educación problematizadora). Educación con el educando y no para el educando, como nos han venido proponiendo las leyes de educación de la democracia española. Educandos y educadores se distancian del mundo para analizarlo mejor, y posteriormente volver a él. Se trata de una pedagogía que nos invita a analizar y transformar el mundo.



7. Concientización-acción



Para Freire alfabetizar es concientizar, crear y recrear colectivamente lecturas del mundo. Y concientización es aprender a reflexionar, junto con los demás, acerca del mundo tal como es experimentado.



La alfabetización es un modo de lectura y transformación del mundo. Es parte de un concepto más amplio, el de ciudadanía, democracia y justicia, un concepto global y transnacional



El hombre llega a personalizarse reflexionando sobre lo que es y le está pasando. Será más libre cuanto más consciente sea. Del análisis de sus circunstancias concretas podrá entender la situación global. Esta dialéctica local-global, concreto-abstracto es fundamental para articular la reflexión en acciones que afecten a la raíz de los problemas, no solo a sus consecuencias. Cuando esto pasa se empieza a crear cultura. La cultura es una creación del hombre, no así la naturaleza que se nos regala. La cultura es la aportación que el hombre hace a la naturaleza transformándola en un esfuerzo con los otros hombres.



Igual que crea la cultura, va construyendo la historia, es decir, una serie de respuestas que los hombres dan a los desafíos que encuentran en la naturaleza en los otros hombres y en su proceso de relación, o sea, en las estructuras sociales.



8. La palabra



Se requiere una filosofía de la educación que piense desde el oprimido y no para el oprimido. Una educación encaminada a romper la cultura del silencio, una educación concebida como una acción cultural dirigida al cambio, a través de la concienciación de las personas, cuyo primer alcance es lograr que las personas aprendan a pronunciar sus propias palabras y no a repetir las palabras de otros. Por medio de la comunicación legítima, a través del diálogo, el individuo se transforma en sujeto constructor de su propia historia.



La liberación de los oprimidos supone una revolución, a través de “tomar la palabra”. Con el dominio de la palabra el hombre se hace hombre. Debe asumir su propia palabra responsablemente en la comunidad humana. De esta forma toma parte en la construcción del mundo humanizándolo. La persona crece en el diálogo con el mundo y con los demás.



Devolverles la palabra a los oprimidos (al pueblo) requiere de una institución escolar democrática y centrada en el educando, que estimule la formación de una conciencia crítica en él, impulsora de transformaciones sociales.



CONCLUSIÓN

Para concluir y a modo de resumen de todo lo anterior, queremos señalar de manera telegráfica las aportaciones, que a nuestro juicio, siguen siendo propuestas innovadoras para profundizar en la pedagogía de Freire y que hoy, más que en momentos históricos anteriores, siguen siendo de gran actualidad en el quehacer educativo universal y de nuestro país, que vive un momento educativo de gran pragmatismo entre los educadores:



- Respeto hacia el educando y su saber. Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo



- El reconocimiento de la realidad del educando como punto de partida y principio en el proceso de enseñanza-aprendizaje.



- La importancia del diálogo como recurso pedagógico. Enseñar exige saber escuchar



- La ciencia y la tecnología deben estar al servicio de la humanización del hombre



- Su pensamiento pedagógico es un pensamiento político. Dedicando su vida a los pobres allá donde estuvo trabajando (como maestro, como político, como filósofo y escritor, como asesor internacional, como profesor universitario…)



- Hombre de utopía: cree en el cambio social, en la capacidad transformadora del hombre, en una cultura responsable, creadora de personas libres. El hombre es el máximo valor, que es capaz de luchar, de acomodarse y de traicionar



- Importancia de la palabra, que hace al hombre, hombre; y que lleva al proceso dialógico, y éste conlleva un proceso de escucha



- El amor siempre instaura un proyecto político, porque lleva a la identificación con el dolor de los oprimidos. “La libertad, sin la cual no podemos ser, no es una donación, es una conquista”



REFERENCIAS



Assmann, H: Bibliografía de Paulo Freire. http://www.servicioskoinonia.org /biblioteca/general/FreirePedagogiadelOprimido.pdf. [on line]. Consultado 2007-09-10



Freire, P. Pedagogía del Oprimido. Buenos Aires: Siglo XXI, 1970



Freire, P. La naturaleza política de la educación. Barcelona: Paidós, 1990



Freire, P. A la sombra de este árbol. Barcelona: El Roure, 2002



Freire, P. Cartas a quien pretende enseñar. Mexico: Siglo XXI, 2005



Freire, P. El grito manso. Buenos Aires: Siglo XXI, 2006



Gago, A. El comercio mundial de la tecnología. Madrid: Voz de los sin voz, 1995



Hernández, L.E. Paulo Freire. Madrid: Fundación Emmanuel Mounier, 2006



INODEP. El mensaje de Paulo Freire. Madrid: Marsiaga, 1976





Autor: Mayte Gómez del Castillo Segurado- Fecha: 2007-11-14





miércoles, 14 de marzo de 2012

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